10 cosas que aprendimos de Billions

10 cosas que aprendimos de Billions

Billions es una serie de televisión que ha sabido alimentarse de casos reales de investigación financiera. Nos preparamos para la sexta temporada con una lista de todo lo que nos ha enseñado, en los negocios y en la vida. 

No es secreto que los creadores de la serie se inspiraron en el caso de Steven A. Cohen, en 2013. Ese año, la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) presentó cargos contra Cohen por permitir operaciones ilegales que significaron ganancias para su fondo y evasión de pérdidas de $275 millones de dólares. Cohen se declaró culpable de violar las normas de información privilegiada y tuvo que a pagar una multa de $1.2 billones de dólares y la desgracia de ser la primera compañía de Wall Street en confesar un delito. 

En Billions, Chuck Rhoades es un abogado de Nueva York que canaliza su odio por criminales de cuello blanco. En el polo opuesto está Robert Axelrod, fundador de un fondo de cobertura, quien creció su fortuna con prácticas ilegales. Así, la primera temporada se desarrolla como una persecución. La segunda es un guiño a una de las operaciones más desestabilizadoras en la historia de Wall Street. 

En 1990, Salomon Brothers, uno importante banco de inversión, adquirió bonos del Tesoro Americano por encima del límite autorizado. Este límite se estableció para que una empresa no pudiera adquirir peso en el mercado y manipular el precio de los bonos. Usando nombres de clientes, Salomon Brothers rebasó el límite tres veces: compró el 46% de la emisión en diciembre de 1990; luego, en febrero del 91, el 57%, y el 44% en mayo. En septiembre de 1991, los principales ejecutivos confesaron y el inversionista Warren Buffet asumió la presidencia. Con esa inspiración, Billions logró introducir historias interesantes, diálogos brillantes, rivalidades y un nuevo concepto de poder. La cuarta temporada es la más alta en rating. A diferencia de series que cambian todo para actualizarse, Billions es fiel a sus personajes, pero invierte las relaciones y obtiene energía de lugares impensados. En octubre, se confirmó una sexta temporada. 

El conocimiento es poder, conocer y disfrutar las características presentes en el proceso son importantes para un buen trading

La serie, además de presentarnos la historia de Wall Street y el mundo de la especulación financiera, nos enseña toda una filosofía.

  • Los procesos del poder son todo. Ganar o perder no significa tanto como la estrategia, la planificación, las negociaciones y las ventajas que cada participante ejerce. Cuando entiendes todo lo que sucede detrás de las grandes operaciones, el proceso se disfruta incluso más que el beneficio.  
  • El trading es divertido. El que no arriesga no gana; esa es la característica de los protagonistas de la serie. Cualquiera de ellos preferiría perder todo a no tomar la oportunidad de cambiar las cosas. No tenemos que hablar de comercio bursátil para entenderlo. Hay que asumir riesgos y salir de la zona de confort. 
  • El comercio también es inmaterial. Hay una escena donde Chuck se enfrasca en una cadena de favores para conseguir poder político. Diferente al trading bursátil, comerciar favores también es una forma de mejorar el sistema social y posiblemente tenga más valor que las transacciones económicas. Al final, algún eslabón de la cadena de favores es más feliz que antes. 
  • “I don´t hold on to a loser”, es una de las frases más pegajosas de Billions, que siempre tiene chispazos en el guión. “No me aferro a perdedores” es una manera filosa de recordarnos que no podemos actuar como si no tuviéramos poder de decisión sobre con quién trabajamos y en quién confiamos. Quedarse mucho tiempo en un lugar cómodo pero que no te beneficia, a la larga se traduce en riesgos. 
  • La inspiración está en las cosas que más te gustan. Ryan Babenzien es el fundador de GREATS, marca americana de zapatos elaborados en Italia, conocidos por su uso de materiales exclusivos y de calidad. Su amor por la serie lo llevó a inmortalizar una de las frases de Axelrod en un modelo de tenis exclusivos, de diseño simplista y que redefinen el estilo del billonario tradicional. La frase se grabó en cuero oscuro al interior del zapato. Así que la unión de un concepto con las pasiones personales puede ser fructíferas para los negocios. 
  • El conocimiento es poder. En el estricto sentido, saber más no implica ser soberbio ni presumir el conocimiento; las mejores decisiones se toman cuando las personas están enteradas de los movimientos de sus ámbitos. La mayor parte del conocimiento se adquiere a través de la experiencia, pero también escuchando, debatiendo, apostando equivocadamente, reconociendo las pérdidas y siendo éticos. El poder del conocimiento no es simplemente tenerlo, sino saber cómo actuar en consecuencia. Esto generará confianza en tus propias decisiones.
  • Cambia la perspectiva. Axe hace una analogía de ventas para demostrar este punto. Usualmente, quien vende algo se la pasa tratando de convencer al cliente de decir que sí. Sin embargo, mejores resultados se obtienen cuando proponemos ofertas tan agradables que no hay razón para decirles que no. De esta forma, el énfasis no está en el convencimiento, sino en que tu comprador nunca te asocia a la negatividad. 
  • En el mundo hay toros y osos. Un “bull market” es un mercado alcista, los precios suben y las acciones aumentan. Es una analogía de la forma en la que un toro ataca: dando cornadas hacia arriba. Un “bear market” es un mercado donde los precios continuamente pierden valor, de la misma forma que un oso golpea de arriba hacia abajo. Tanto toros como osos pueden ganar dinero, pero deben saber interpretar los embates. 
  • Al mercado no le importa el ego. Hay una cultura narcisista que lleva a tomarnos los resultados obtenidos en los negocios como personales. Un buen resultado puede llevarnos actuar como si fuéramos dueños de las condiciones que permitieron el éxito. Cuando nos acercamos a los negocios desde las emociones, sobre todo aquellas de superioridad, podemos ser víctimas de nuestro miedo o avaricia. 
  • Despejar la mente. Axe tiene una política de ayuda psicológica para sus administradores de portafolio; eso los ayuda a tomar decisiones de inversión calculadas y eficientar su trabajo. Pedir ayuda y despejarse regularmente ayuda siempre a recordar los objetivos y recuperar el enfoque. 
Aldo Mejía Nava
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