¿Cómo es la vida de un Odontólogo en Venezuela?

¿Cómo es la vida de un Odontólogo en Venezuela?

Al igual que en cualquier parte del mundo la vida de un Odontólogo dependerá de la administración de sus ingresos y la planificación de su presupuesto.

La Odontología siempre ha sido una profesión noble y bien remunerada en todo el mundo, sin embargo, en Venezuela se nos presenta una situación muy particular, pues estamos atravesando la mayor crisis económica de todos los tiempos. Para finales del año 2020 la hiperinflación causó estragos, después de tres años continuos, el aumento de precios en el país fue del 1433% hasta septiembre, según el Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (CENDAS-FVM). Si nos vamos a la alarmante realidad del salario mínimo en Venezuela según el reciente aumento en el mes de noviembre de 2020 de 1,200,000 bolívares, equivalentes a USD 0.75, lo cual cubre escasamente un 0.88% de la canasta alimentaria.

Es un fenómeno complejo, considerando que, según las cifras para finales del 2020, que suelen variar diariamente, la Canasta Básica Familiar costaba más de USD 8 al día en el mes de septiembre, según el informe difundido el jueves 22 de octubre por el Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas-FVM). “Se requerían 285.07 salarios mínimos para poder adquirir la canasta alimentaria, referida a una familia de cinco miembros, mientras el salario mínimo es de 0.88 dólares mensuales”, indicó el Cendas-FVM.

En Venezuela los Odontólogos podemos ejercer en varios campos, como son: libre ejercicio de la profesión en la consulta privada, trabajar en cargos del sector público en salud, y como docente o investigador en las Universidades. Yo ejerzo en la consulta privada y como docente universitaria, siendo mejor remunerado el libre ejercicio de la profesión, donde puedo trabajar de manera independiente, recibiendo la remuneración por honorarios profesionales, sin jefe o patrono, asimismo puedo administrar el tiempo y número de pacientes citados por jornada, y los días a la semana que laboraré. En el sector público y universitario los profesionales ejercemos únicamente por vocación, los sueldos se mantienen muy bajos, en relación a la canasta alimentaria, y en la mayoría de los casos no se llega a cubrir ni un 10 por ciento de la misma.   

Tener una profesión es una herramienta muy poderosa para solventar económicamente el diario vivir aún en épocas críticas

Los ingresos en la consulta suelen ser variables, dependen de la cantidad de pacientes que atiendo al mes; un factor importante a considerar es que en tiempos de pandemia disminuyó el número de pacientes y consultas a todo nivel, aunado a la escasez de combustible que hay en el país, sin embargo, cuando atiendo 5 o 6 pacientes al mes en promedio en la consulta privada a libre ejercicio, mi ingreso es de USD 800 y USD 1000, con lo cual logro cubrir la canasta básica alimentaria de aproximadamente USD 300. Como poseo una vivienda propia mis gastos mensuales en servicios, paradójicamente son bajos como electricidad, condominio, transporte y/o combustible, telefonía celular, conexión a internet, entre otros, y que ascienden a USD 300 aproximadamente  y dependiendo de mi planificación y necesidades individuales, puedo invertir en educación continua, cursos y actualización profesional, los cuales son relativamente económicos en el país, algo en ocio y entretenimiento y destinar un porcentaje para ahorrar por previsión de cualquier imprevisto; yo invierto en educación y un 15 % de mis ingresos lo destino a ahorros.

De igual manera como profesionales en Venezuela hemos encontrado la manera de reinventarnos ante la crisis económica, aprovechando nuestras fortalezas y recursos para no sucumbir ante la misma. En este sentido, actualmente muchos como yo, estamos generando ingresos adicionales, a través de nuestros fuertes. Yo complemento con asesorías docentes o en investigación, cursos, conferencias, clases virtuales, traducciones, redacción de artículos, prestación de servicios a través de plataformas virtuales o redes sociales; otros colegas prestan servicio de transporte o entregas, y en muchos casos emprendimientos en diferentes áreas, muchos relacionados a las ventas materiales e insumos médicos; higiene, protección y desinfección en tiempos de pandemia y también en el área de alimentación, comida rápida, elaboración de dulces, entre otros.  Razón por la cual, desde mi experiencia, una vez más es válida la premisa que reza: “de las crisis surgen las mejores oportunidades”, y los venezolanos siempre estamos dispuestos a salir adelante de manera aguerrida y cumplir nuestras metas, independientemente de las situaciones que nos toque vivir, siempre con la esperanza de que vendrán tiempos mejores y que todo esfuerzo genera una gran recompensa.

Mariel Colmenares Faraco
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