¿Cómo invertir antes de formar una familia?

Formar un patrimonio en la vida de una persona es fundamental, alcanzar metas y establecer nuevas es parte importante de la vida.

¿Estás pensando formar una familia y de repente sientes preocupación por temas económicos’, es normal; sin embargo, tienes 2 alternativas: quedarte preocupado y quejarte toda la vida (porque si no haces nada, créeme que así será) o comenzar a pensar fuera de la caja y multiplicar tu economía

Si bien el dinero no lo es todo, nos permite realizarnos en otros aspectos y alcanzar distintas metas tanto personales como familiares (y al final, para eso trabajamos, ¿no?), es por eso que es importante poner siempre una parte del ingreso a producir y para ello se tienen muchas alternativas (demasiadas, diría yo) como poner un negocio, pagarés, bonos, deuda, mercados de dinero, etc etc etc…

Los bancos, se habrían convertido en una herramienta obsoleta y brindan poca estabilidad

En mi opinión y pensando en ese fin, lo único que no se debe hacer es dejar dinero parado en el banco fuera del flujo estrictamente necesario; la acumulación “tradicional” actualmente se encuentra en enorme desventaja contra cualquier otro esquema de inversión (sobre todo ante el panorama de baja de tasas), el ahorro desde mi percepción, no ayuda a cumplir objetivos financieros. Y antes que me acribillen por ese comentario, solo les pido considerar lo siguiente: la inflación en México de mayo 2019 a mayo 2020 fue de 2.84%, la tasa real pagada en promedio por los bancos en cuentas de ahorro es entre el 2.5 y 3% (es decir, dependiendo de en qué banco y tipo de cuenta tengas, puede ser que tu dinero inclusive esté perdiendo valor), ¿estás seguro que quieres seguir “ahorrando”?. Por ejemplo, si ahorras $10,000.00 en el banco, tendrías (en el mejor de los casos) $300 pesos de rendimiento al año, sin embargo, de inflación tu dinero perdería valor en $284 pesos respecto al año anterior, es decir, en términos reales la ganancia sería tan solo de $16 pesos en todo el año por ahorrar esos $10,000.00

¡Explore, compare y no tenga miedo de correr riesgos!

Si eres joven, tienes una fuente de generación de ingresos y estás pensando en el futuro, la mejor alternativa es poner a trabajar tu dinero. Si tu perfil encaja con el anterior, mi consejo siempre será atreverse, es momento de crecer económicamente y tomar riesgos buscando estabilidad en el largo plazo. Personalmente tengo una buena parte de mi portafolio en Forex ya que, aunque conlleva riesgo, me permite también generar rendimientos considerablemente altos comparado con otras formas de inversión; también complemento mi portafolio con criptomonedas (consejo aparte, apégate a las básicas y de mayor volumen), acciones, indicadores, commodities e inclusive con inversiones más tradicionales relacionadas a la construcción y a negocios basados en servicios. Volviendo al tema del ejemplo, en términos simples, si inviertes los mismos $10,000.00 del ejercicio anterior y asumamos que logras ganar un modesto 1% al mes, hablamos de un rendimiento de $100 mensual; al término del año, tendríamos $1,200 (y esto sin que se haya capitalizado este rendimiento) y una depreciación de $284 pesos, lo que dejaría tu ganancia real en $916.00

Este ejercicio es aplicable a divisas, acciones, deuda y cualquier instrumento que genere un rendimiento; ojo, no perder de vista la carga impositiva correspondiente a esa ganancia, pero eso es harina de otro costal.

Está de más decir que lo anterior implica que no siempre todo será redituable y que la base de cualquier inversión (en el rubro que sea) implica una correcta asesoría por parte de un experto y de un análisis del costo/beneficio de dicha inversión. Errores básicos son la soberbia, NO aceptar limitaciones (tiempo y conocimiento son los factores más obvios) y la falta de paciencia.

Con base en mi experiencia, es cierto que no es necesario estar 100% seguro de las decisiones todo el tiempo (esto rara vez sucede y esperar a que suceda generalmente involucra perder oportunidades) pero también que “aventarse” sin saber, en la gran mayoría de las ocasiones resulta en malas experiencias y en pérdidas de dinero. Todos los extremos son malos y es parte del proceso aprender a desarrollar ese “feeling” sobre las oportunidades.

Al final del día y en el sentido bíblico, se trata de la multiplicación de los panes (tomar 1 y convertirlo en 2).

Tan pronto como tengas una familia, tu cabeza nunca dejará de contar

Si piensas en una familia, necesitas flujo para los gastos fijos como agua, luz, gas, internet, hipoteca (o renta), escuela, entretenimiento, salud e imprevistos. Personalmente, pongo todo esto en una “licuadora” y me fijo un monto en la cabeza; esta cantidad representa el porcentaje mínimo de utilidad que debo obtener de mi trabajo e inversiones, si llega a existir un excedente, se va directamente a reinversión con el objetivo de acrecentar el portafolio y, en consecuencia, disminuir el porcentaje que necesito para solventar los gastos fijos (permitiéndome disminuir el riesgo en el tiempo). La meta en este momento, es lograr un retiro relativamente joven y poder disfrutar de la familia (para ello, necesitamos invertir y trabajar muy duro en el presente).

En conclusión, hay etapas en la vida donde no tan solo es válido, sino necesario, atreverse a explorar alternativas de inversión no convencionales; ya habrá momento de bajar el ritmo y balancear el portafolio con alternativas más tradicionales.


Rodrigo Pindter



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