Covid, movilidad, microempresa, nueva realidad.

¿Es posible, para las Pymes y Microempresarios sobrevivir en la pandemia, o es un mito?

El Covid llegó para quedarse. 
No necesariamente como una enfermedad activa y con la que tengamos que luchar día a día pero sí como un cambio en la mentalidad y en la vida de muchas personas, de muchos negocios. Es nuestra nueva realidad.

Para aquellos que hemos tenido la oportunidad de materializar y administrar un side business que nos apoye a diversificar la forma en que percibimos dinero mes a mes, sin duda alguna, que ha sido un reto aún más fuerte.

Hace un año viví una crisis económica que me obligó a buscar alternativas de ingresos adicionales a las de mi trabajo principal. 

Un día fui a visitar a unos amigos y tomé un Uber de regreso a casa. Al subirme, como es común, el chofer comenzó a hacer plática y yo decidí preguntarle que tan bueno era el negocio de un chofer. El hombre me platicó su experiencia y algunos tips para lograr un buen resultado trabajando en movilidad desde estas aplicaciones. Entendí que podía tener una posibilidad ahí. 

Un año antes, había comprado un auto para un proyecto de trabajo que terminó anticipadamente y el auto quedó en “desuso”. Esto me abrió la posibilidad de no tener que desembolsar una cantidad grande para el enganche del auto y solo me enfocaría en el retorno para pagar las mensualidades del auto, esperando “que se pague solo” y si saco alguna ganancia, sería algo muy positivo. Este auto se había adquirido bajo un crédito de 130mil pesos, mismos que divido entre las mensualidades a pagar, daban un pago congelado de 4,400 pesos por mes hatsa el final del contrato.

Lo primero que hay que hacer, si no quieres manejar y solo usar el auto como medio de ganancia, rentándoselo a un chofer, es darte de alta como Socio Dueño en las plataformas. Esto es muy fácil, las aplicaciones son muy amigables y las respuestas son rápidas, por lo que en un solo día tome fotografías de los documentos que requieren y los envié: identificación oficial, seguros, documentos del auto, fotografías. Estos trámites son totalmente gratuitos y darse de alta en las plataformas no requieren ningún gasto.

El seguro del auto que solicitan las plataformas de movilidad es un seguro básico, que cuente con protección a terceros. Por lo que, dependiendo del tipo de auto, estará rondando los $6,000 anuales, dependiendo de la región donde se encuentre el auto.

El paso siguiente se trató de conseguir a una persona que pudiera conducir el auto y entregar ganancias bajo un acuerdo que fuera conveniente para ambas partes. 

Teóricamente suena fácil pues hay suficiente disponibilidad de choferes que buscan una oportunidad de trabajar bajo este esquema; el reto es conseguir a la persona adecuada: responsable, que necesite el trabajo, cumplidor, honesto y que esté interesado en hacer de la movilidad su estilo de vida y su principal (o única) forma de ingreso.

Una vez teniendo a la persona adecuada, se acuerdan ciertas reglas para controlar el trabajo y el uso de la materia prima: el auto; mi auto. Acordamos que nos encontraríamos semanalmente para verificar que las condiciones del vehículo fueran las adecuadas y que además pudiéramos tener el contacto humano entre socios para generar el lazo que siempre es necesario para desarrollar una relación laboral.

Semanalmente gano $2,500 por concepto de Renta del auto más garantías de daños

En este caso, tuve que hacer las cuentas necesarias para poder cubrir los gastos del auto y acordamos lo siguiente: cada semana, el chofer debía pagarme una renta de $2,200.00 por el uso de la unidad, más un pago adicional de $300.00 que se iría a un fondo de emergencias, que cubriría al chofer en caso de requerir el dinero si el auto sufrierar un percance o para pagar cualquier tipo de servicio o reparación del auto. Este dinero lo resguardaría yo, para efectos de que el chofer no se lo gaste; y si eventualmente el dinero no es usado, existe un acuerdo para devolvérselo al chofer pues es parte de un “ahorro” que él o ella hizo. De esta forma, yo como dueño tenía garantizado un ingreso mensual de $8,800.00 de los cuales pagarían el 50% correspondiente al crédito del auto y el otro 50% sería la ganancia del mes garantizada. Todo lo adicional es ganancia del chofer.

La dinámica de control del trabajo del chofer es simple, pero requiere de mucho contacto con el conductor para alentar al cumplimiento de metas, motivar, revisar sus tiempos de conexión, compartir sugerencias para un mejor servicio, revisión de indicadores brindados por las plataformas digitales. El seguimiento contanste por parte del socio dueño del auto es indispensable para el cumplimiento de las metas de ambos.

Así pasamos casi un año, realizando de buena forma esta dinámica y cumpliendo cabalmente con nuestras metas y acuerdos de ganancias. 

Llegó el mes de marzo 2020 y la situación comenzó a tornarse complicada con la notificación del confinamiento necesario y la suspensión de las actividades no esenciales en el país. Naturalmente la circulación y la necesidad de transportarse disminuyó estrepitosamente y con ello se venía una inevitable caída en la percepción de los conductores, y de los socios dueños de autos. 

Cuando una persona tiene un negocio, sea cual sea el tamaño, debe tener claro que la única forma en que van a funcionar bien, es si la gente que trabaja puede concentrarse en su trabajo para hacerlo bien, y tratar de quitarle aquellas preocupaciones que se puedan generar en el empleo mismo.

Definitivamente había una caida en viajes generados, la gente no viajaba, y naturalmente, no existia la percepción de dinero habitual. Por esta razón, no hacer un ajuste en las tarifas acordadas con los conductores para el uso del vehículo sería una necedad que acabaría con el trabajo del empleado y con esa fuente de ingreso para mí como socio dueño del auto.

El inicio de la pandemia me hizo confirmar que, en la empresa donde laboro la mayor parte de mi tiempo y en los pequeños negocios que tengo oportunidad de operar como complemento a mis percepciones principales, que la palabra clave es ADAPTACIÓN. 

Adaptarse en lo económico, adaptarse en las dinámicas y procesos del negocio, adaptarse en el control de actividades y revisión de indicadores, adaptarse en lo operativo; pero sobre todo, conocer, apoyar y adaptarse a tus empleados que ven en el negocio de la movilidad su medio para la vida que planean.

Decidimos entonces: adaptarnos. Redujimos, de común acuerdo, un 50% el monto solicitado para cumplimiento de ingresos; es decir, una renta de $1,100 a la semana + $150 pesos de garantía por daños en esa especie de “caja de ahorro” del conductor. Esto nos apoyaría a que las disminuidas ganancias que ingresaran sirvieran para pagar todos los gastos del auto y además, que el conductor siguiera obteniendo una remuneración para el sustento de su familia. Así lo haríamos por el tiempo necesario hasta reconocer que pudiéramos regresar al esquema inicial, si es que hay oportunidad de hacerlo o habrá que rediseñar el negocio y la forma en cómo se generen las ganancias. El “nuevo hoy” viene con una maleta cargada de diferentes formas de ver cómo actúan los mercados, la gente y el mundo en general, que nunca nos habíamos imaginado. Interesante.

La contingencia del Covid redujo al 25% las percepciones mensuales.

Antes del Covid, este ingreso fue parte esencial dentro del cálculo de mis percepciones mensuales para el cumplimiento de mis compromisos económicos (en promedio: alrededor de $10,000.00 mensuales que pagaba con las ganancias de uber y adicionales). Era claro que con una disminución de ingreso como ésta, los pagos de mis responsabilidades económicas se verían afectadas; sin embargo, muchas entidades financieras tomaron la iniciativa de generar estrategias para aquellos que, como yo, se verían limitados en sus ingresos.

Hoy en día, con la contigencia viva, mi ingreso a través de las plataformas de movilidad es de aproximadamente $2,000 mensuales.  Afortunadamente y sin dudar, tomé las oportunidades de los bancos y entidades financieras, de otro modo; no habría podido subsistir.

Por un lado, las decisiones hechas me han dejado tranquilo, pues hemos conservado el trabajo del conductor y de alguna manera sigue generando un ingreso para el sustento de su familia. No nos hemos convertido en parte de la estadística del desempleo en el país. Los compromisos económicos no fueron arriesgados, por lo menos en los primeros meses, después de aceptar las propuestas de las diferentes entidades bancarias, y podemos decir que, de los males hemos logrado aterrizar en el menor de ellos. 

No deja de generar un sentimiento de incertidumbre y duda, sobre qué pasará en las siguientes semanas, cómo volveremos o no a lo que considerábamos normal, cómo sortearemos los compromisos financieros en el futuro y cómo debemos adaptarnos a nuestra cotidianidad; lo que debe dejarnos tranquilos por ahora es que en definitiva, los primeros retos han sido superados, habrá que encontrar nuevas formas de administrar nuestras ganancias, nuevas formas de generarlas, nuevas formas de encontrar el cómo sí lograr nuestros objetivos.

Muchos están esperanzados en regresar a lo que éramos antes; y, no me asusta porque, por lo menos a mí, me parece que nunca volverá y adaptarse al cambio constante es el nuevo hoy.

En mi caso, la situación se balanceó y encontré alternativas gracias a las decisiones que tomé; un buen manejo y acuerdos con los socios conductores y haber tomado los apoyos de las instituciones financieras para “no ahorcarme” y lograr sobrevivir con el mínimo hasta esperando que el mercado se restablezca pronto.


Damian Cota



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