Crisis Venezolana: ¿Cómo afecta a las finanzas?

Crisis Venezolana: ¿Cómo afecta a las finanzas?

El sueldo mínimo global en Venezuela es de Bs. 10, según la Gaceta Oficial N° 6,662 lo cual es un ingreso bastante bajo, tomando en cuenta que solo un paquete de harina de maíz precocida puede rondar con Bs. 4. Esto ha llevado a los venezolanos a reinventarse día a día tratando de buscar otros ingresos diferentes o aparte del sueldo mínimo. 

La mayoría de las veces la nueva entrada de dinero proviene de trabajos informales, los conocidos buhoneros estableciéndose en las aceras para comerciar. Con el creciente éxodo de venezolanos, muchos de los que se han quedado viven de los que sus familiares y/o amigos pueden enviarles dinero mediante remesas desde afuera. Según Migración Colombia, existen más de 1,800,000  venezolanos en ese país, cifras hasta febrero del presente año.

Para subsistir otros venezolanos que tienen un trabajo fijo en horario de oficina, se rebuscan de manera independiente con alguna venta de postres, comida desde casa, para no irse a vender a las calles. En ocasiones la familia debe generar hasta el 10.000% más en ingresos, ya que actualmente la canasta básica tiene un valor entre 230 y 290 dólares según CENDA. Lo más común es que se eliminen elementos de la canasta y así abaratar su costo. Una familia de cuatro integrantes mínimo deben trabajar dos personas (padres), esto si tienen un ingreso fuerte y superior al sueldo mínimo. De lo contrario los hijos tendrán que empezar a trabajar. En el mejor de los casos los hijos ya adolescentes cuentan con trabajos medio tiempo y así pueden seguir estudiando. En situaciones precarias, los adolescentes y niños abandonan los estudios para llevar ingresos a casa, trabajando incluso en la informalidad.

En 2017-2018 la crisis golpeó en mayor cuantía al sector alimenticio, donde escaseaban los productos de la canasta básica debido al control de precios presente aun en esos años. Todo el 2020 y lo que va del año 2021 se acentuó la crisis de combustible para los automotores y también de gas doméstico, trayendo como consecuencia que la disponibilidad de flota de buses del transporte público se fuese a pique, generando además la formación de largas colas en las estaciones de servicio en espera de la llegada de la gasolina y la paralización parcial del transporte de alimentos. 

A todo ello, hay que sumarle el escaso efectivo circulante nacional en bolívares, siendo insuficientes los cajeros automáticos que funcionan y los pocos que prestan el servicio tienen largas colas de personas que esperan sacar una cantidad insignificante de dinero como 20 Bs. cantidad máxima permitida. 

La inflación, el efectivo nacional escaso, el control cambiario recientemente flexibilizado en el 2019 y la escasez de productos y servicios como una consecuencia de una política monetaria y cambiaria paupérrima, han generado que el dólar de manera no oficial circule en Venezuela desde hace ya varios años; esta es una respuesta natural de una economía altamente congestionada, donde los ciudadanos y negociantes encontraron una salida de emergencia, la llamada coloquialmente “Oxigenación de la Economía Venezolana”. En materia monetaria recientemente eliminó seis ceros de la moneda y a nivel fiscal se han permitido cobros y pagos en divisas. 

En tiempos difíciles hay que echar mano de todos los recursos y alternativas para salir adelante, emprender un negocio es una buena alternativa

La forma en la que se ejecutaban las finanzas personales y familiares sin duda se han modificado, ahora los ingresos en bolívares son cambiados a dólares o criptomonedas en algunos casos para evitar la devaluación de los mismos, para posteriormente ejecutar las compras de alimentos antes de que suba el precio de los productos. Con la reciente introducción del Bolívar Digital el dólar no oficial llegó a ubicarse por encima de los Bs 5, según los portales de las redes sociales, cabe destacar que a pesar de que el banco Central de Venezuela publica diariamente el tipo de cambio oficial.

El escenario es igual de agobiante para los comerciantes y dueños de negocios quienes además de tener que lidiar con situaciones similares a la de los consumidores, se le suman el aumento de precio de los insumos y una caída en el nivel de ingreso, tanto real como nominal. 

Al aumentar los precios de los productos comprados a los proveedores decrece el margen de rentabilidad de los bienes y servicios ofrecidos, además con la creciente inflación los precios fijados por los vendedores son en dólares y la capacidad de negociación se ve afectada. 

La política de cobro cada vez es más rígida, lo que afecta el inventario que se posee y el de reposición, así mismo, los costos transaccionales han aumentado también; como consecuencia, todos estos obstáculos se traducen en aumento de precio de los productos que terminan pagando los consumidores, reduciendo así el bienestar social.

Los ingresos nominales y reales se ven afectados por los comerciantes al recibir pagos en bolívares, los cuales si no son cambiados a tiempo perderán valor en términos nominales. Además el nivel de ingreso real también ha disminuido, las empresas reportan que el volumen de ventas ha decaído, así los precios sean más altos tanto en bolívares como en dólares no subsana las ventas perdidas.

En una economía con fluidez las finanzas ayudan a conocer la eficiencia del manejo de nuestros ingresos, a presupuestarse y a saber cuánto se tiene y cuánto se debe pagar, así como también permite que se haga una buena distribución de los ingresos entre ahorro, inversión y esparcimiento. 

Pero el abandono de las políticas macroeconómicas ha provocado la modificación de las finanzas, donde ya lo anterior no es posible, teniéndose que priorizar algunas cosas y sacrificar otras y es un patrón que viene presentándose hace años, donde los consumidores y empresarios han tenido que reinventarse para lograr mantenerse a flote en la economía venezolana. 

Marielsa Gil Febres
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