¿Cuánto le cuesta la pandemia a un hospital en Venezuela?

¿Cuánto le cuesta la pandemia a un hospital en Venezuela?

Del personal de salud venezolano y su indumentaria contra el COVID, adaptación a una nueva realidad.

Sin lugar a dudas la pandemia por COVID 19 provocó un gran reto a la humanidad que ha tenido que adaptarse a una nueva realidad en la que es imprescindible el uso de mascarillas, el foco de atención se centra en el sector salud y cómo este ha enfrentado la batalla contra el virus en clínicas y hospitales del mundo y es que la dinámica de los centros hospitalarios cambió en gran medida para prevenir más contagios.

Según la Organización Mundial de la Salud, para considerar la protección efectiva deben implementarse: gorro, braga, mascarilla N95, lentes de seguridad, dos pares de guantes, bata larga con manga de algodón, uniforme de material descartable y cubre botas para todo el personal médico y de enfermería que labora en áreas COVID, o donde se pueden producir aerosoles, como las Unidades de Cuidados Intensivo y quirófanos. De igual forma, los centros de salud también tratan otras patologías que no deben ser dejadas de lado y que se han moldeado a este nuevo plan de prevención, que dicta como Equipo de Protección Personal (EPP) para áreas intrahospitalarias, no asociadas a COVID, el uso de mascarillas faciales, tapabocas, batas, guantes y un estricto uso de gel alcoholado y lavado constante de manos. 

En el caso de Venezuela, se implementó como protocolo habilitar dos emergencias en algunos centros, entre las que se cuenta: una emergencia para todo tipo de pacientes y otra para aquellos que refieran síntomas respiratorios, cuyo diagnóstico se realiza a través de evaluaciones físicas y así con las consideraciones clínicas clasificar a pacientes como posible o no COVID positivo. Esto por no contar con pruebas rápidas de diagnóstico ni con reactivos de PCR (prueba de reacción de cadena de polimerasas), este último es el estudio de laboratorio específico para diagnóstico y solo están disponibles en la capital del país. Todo esto se encuentra por supuesto al servicio de la gran desigualdad que se vive en el contexto venezolano, donde las gestiones públicas y privadas se manejan de manera muy diferente, por lo que es común ver la carencia de EPP y de medidas de bioseguridad en centros de salud estatales donde el servicio es gratuito y solo se ofrecen al paciente una cama y los medicamentos que estén surtidos en el momento; en contrapeso con las tasas de precios de hospitalización de los centros privados que han elevados sus costos hasta 1,000 y 2,000 USD por noche.

Para disminuir la propagación del Covid-19, las medidas sanitarias se extendieron a todas las áreas de clínicas y hospitales

Es entonces cuando las directivas de clínicas y centros hospitalarios realizan capacitaciones, ponen en ejercicio la aplicación de gel alcoholado para toda persona que ingresa al establecimiento, implementan las medidas para garantizar el distanciamiento social y se hace a cada médico responsable de su EPP y mantenimiento de la asepsia de su consultorio. Lo que se vuelve especialmente complejo, ya que las consultas de especialistas establecen sus costos entre los 40 y 70 USD, estando esto vinculado a un gasto elevado de equipos de protección que puede incluir montos de 20 USD por cada caja de 12 mascarillas KN95, 2 USD por cada Face Shield, 40 USD por una caja de 100 guantes de nitrilo y el uso de batas impermeables y overoles que se encuentran en el mercado entre 15 y 30 USD dependiendo del modelo y material. 

Para ejemplificar aún más toda esta situación tomaremos en cuenta la perspectiva de los directivos de un importante centro clínico de la ciudad de Valencia, ubicada al centro del país, y así poder expresar con mayor libertad esta situación, mantendremos su anonimato y nos referiremos como Centro Médico Valencia. Si bien, en su esquema presupuestario anterior a la pandemia ya se había dispuesto un porcentaje de los gastos de la clínica para EPP, estos se han visto aumentados aproximadamente en un 35% dado a la mayor frecuencia de uso, la ampliación en diferentes áreas hospitalarias, la necesidad de recambio de los mismos en periodos más cortos y su implementación a todo el personal de la clínica, es decir, incluyendo ahora también a personal administrativo y obrero.

Otro gasto generado tras el COVID ha sido el uso de vaporizadores para desinfectar áreas comunes de la clínica, una mayor compra de cloro y otros desinfectantes, y alcohol en gel, que rápidamente se agota en los dispensadores, todos estos, productos que para mayo del 2020 era complicado conseguir por su gran demanda lo que los hizo alcanzar el 10% de los gastos de la clínica. Otro importante aspecto a tomar en cuenta, ha sido el aumento de salario al personal de secretaría, cocina, limpieza y camilleros, es decir personal que no es propiamente de salud y que al evaluar los riesgos de contagio consideraban abandonar o no tomar estos empleos, por lo que sus sueldos en su gran mayoría se elevaron al menos en un 25 a 30% de lo que ganaban anteriormente. 

Al inicio de la pandemia también se evidenció una baja bastante radical en la asistencia de pacientes a consultas, aproximadamente en un 70%, siendo tratados en muchos casos por consultas online y recibiendo solo emergencias o pacientes con tratamientos netamente clínicos como diálisis y quimioterapias, esto hizo que los ingresos se vieran afectados y solo se han logrado recuperar a finales del 2020 e inicios del 2021. 

Todo esta suma ha producido pérdidas importantes que estiman un descenso del 30% en sus ingresos en comparación con el año 2019. Sin embargo, es importante acotar que este NO fue el caso de todas las unidades clínicas del país y que progresivamente el miedo de la población fue mejor controlado por lo que con las adaptaciones necesarias los pacientes han vuelto a tomar algunas de sus consultas presenciales, de esta forma la directiva de este y otros centros de ejercicio privado, han ideado diversas alternativas que les han permitido sobrellevar esta situación y avizorar una luz al final del túnel en la convivencia con el COVID 19.

A continuación, comparto una tabla comparativa del aumento aproximado de los gastos de las clínicas de los años 2019 y 2020 en materia de bioseguridad.

EPP20192020
Cubre Bocas8,760 USD12,702 USD
Monos Quirúrgicos y Cubre Botas21,900 USD31,755 USD
Mascarillas Faciales0 USD2,400 USD
Guantes3,780 USD5,481 USD
Gel Alcoholado360 USD1,440 USD
Total34,800 USD53,778 USD
Anisabel Suárez Blanco
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