De la oficina, al taller: El salto al emprendimiento creativo. La Historia de una Internacionalista que cambió su oficina por su pasión

¿Acaso la creatividad, no es una de las principales características de un emprendedor? Elemento que fue importante para tomar la decisión de dejar la oficina y combatir cualquier estereotipo.

Con el consuelo de que Van Gogh comenzó a pintar a la edad de 26 años, un buen día hace poco  más de un año, decidí dejar la computadora para tomar el lienzo.

En un principio lo hacía con fines recreativos, pero posteriormente decidí dar el salto hacia el emprendimiento creativo. Entre estos 2 pasos, no hubo mucha diferencia puesto que mi experiencia en emprendimiento era nula, y mi preparación artística seguía siendo 100% autodidacta. Sin forma pero firme, yo seguía creando artes plásticas y decorativas mientras comenzaba a recibir una remuneración económica por ello.

Esta última razón, aunado a la idea de ser el CEO y tener tu propio horario, hizo parecer todo muy fácil. Conforme transcurre el tiempo, concibes que hoy en día es sumamente complicado comercializar arte, puesto que no cuenta con una función real o propósito para un cliente que valora por sobre todo la distinción de marca. 

Eso sí, tenía muy claro, que, al tomar la decisión de dedicarme de lleno a esto, finalmente podría vincular mi trabajo con el impacto social, y partiendo principalmente del precepto de que el arte debe de ser para todos, comencé a trabajar de manera más consciente y estructurada en esto.

Invertí toda mi liquidación porque confío en mi pasión

Comencé sin una inversión monetaria formal, salvo el remanente de mi último sueldo de la empresa que había dejado, y vendí mi primer comisión casi que por coincidencia. En cuanto a mi material de trabajo, únicamente contaba con aquello que hace ya un tiempo atrás había guardado en el cajón, con el propósito de tomarlo con fines recreativos en algún momento libre que mis largas jornadas laborales me lo permitieran. El cuarto de visitas se convirtió en un improvisado taller y las redes sociales comenzaron a ser mi principal aliado para dar a conocer mi trabajo, inicialmente solo con un círculo cercano de amistades y familiares.

Desde el inicio, una de mis mayores preocupaciones fue darle la vuelta al tiempo en cuanto a mi preparación técnica y profesional en el área artística. Por lo que no he desaprovechado ningún momento para tomar un curso, taller, charla, seminario o  conferencia relacionado al tema, acompañado del estudio de la economía creativa, la gestión cultural y el emprendimiento social. Siendo esto desde mi punto de vista, la mejor y mayor inversión.

Con este comienzo, la idea de regresar a un trabajo de tiempo completo u oficina desapareció por completo. Las comisiones comenzaron a llegar, y aunque en un principio tenía mayor interés en ofrecer obra propia, estas mismas comisiones  han representado  una constante práctica y una alternativa para ir forjando mi propio estilo, y en comparativa a hace tan solo 9 meses aproximadamente que comencé, el valor total de venta, ha aumentado en un 200% con un  promedio de venta mensual actual de 5 obras. 

Dicho valor de venta oscila entre los $1200.00- $1800.00  aproximadamente, ya que de acuerdo al concepto, material y tamaño es la valía.  Lo mismo sucede con los murales, siendo las dimensiones, el principal aspecto a considerar al momento de brindar una cotización.

Cabe mencionar que cuando una obra de exhibe en galería, el valor de venta tiende a aumentar considerablemente puesto que por lo general la galería solicita lo correspondiente a un 40%- 60% de comisión.

Mientras que las prendas intervenidas, en este caso las chamarras de mezclilla, son de los únicos productos con costos fijos, $1199.00 y $1399.00 según sea el tallaje.

Así mismo, atendiendo a las características del emprendedor creativo, requerí  combinar más recursos y alternativas para generar dinámicas de valor cultural, social y económico. Dentro de las que destacan: productos intervenidos alusivos a distintas temporadas o festividades, colecciones de prendas intervenidas, impartición de talleres y charlas, murales, así como colaboraciones con artistas y colectivos. 

Englobando las funciones antes mencionadas y las comisiones, al mes tengo una percepción aproximada dentro de un rango  de $10,000.00 – $15,000.00  neto. Adicional, se encuentran los productos y servicios obtenidos de intercambios comerciales con otras marcas. Mientras que en la última posición que ocupé en el sector empresarial percibía $11,499.00 neto.

El estimado anterior, varía principalmente de acuerdo al volumen de venta de cada mes. Y si bien, actualmente no gozo de prestaciones de ley como aguinaldo y PTU que una empresa debería de garantizar, la misma variabilidad de venta, me permite compensar esta suma. Siendo mayo, noviembre y diciembre los meses con mayor crecimiento. Que me permitirían cerrar con ingresos anuales mayores a años anteriores.

Así mismo, anteriormente contaba con una jornada más larga de trabajo, que incluía fines de semana.  Por otro lado, mi dinámica actual, me permite operar en distintas ciudades,  principalmente Puebla y Veracruz, siendo Acapulco mi lugar de residencia. Dando como resultado  mayor presencia y la oportunidad de integrar al turismo en la dinámica de venta.

Con todo esto, no puedo negar, que durante el proceso, la comodidad y seguridad económica del sector empresarial me han querido cautivar nuevamente, sin embargo es muy fácil rechazarlo teniendo muy claro que en donde se cruza, tu pasión con la necesidad del mundo… ahí  está tu vocación. 

Y dicha vocación por ser del ramo creativo, no está negada a la libertad económica y tampoco deja a un lado la causa social.

Sin importar la profesión o ramo en el que nos desenvolvemos,  si algo valioso heredamos de los grandes artistas de la historia, además de la técnica, es la capacidad de hacer negocios. Rubens estableció en el arte la práctica de la venta de puerta en puerta y qué decir de Harwol que elevó la publicidad y el producto comercial al nivel del arte. Pues tal como él decía “Hacer dinero es arte, trabajar es arte y los buenos negocios son el mejor arte” y  si bien,  hoy en día ya no pinto en el cuarto de visitas, y ya cuento con un porcentaje del 30% de mí ganancia  destinado a materiales y ha crecido mi audiencia en redes sociales, para así hacer comunidad… Aún queda enriquecer mi técnica y estilo, estar en constante aprendizaje, y abrirme las posibilidades para que en algún punto este proyecto tenga presencia en las bellas artes, así como continuar en el proceso de mantener un modelo de negocio exitoso. Probablemente siempre haya limitantes, pero si no representan un obstáculo para iniciar, que tampoco te impidan continuar. Pues mientras menos tienes, más creativo eres.


Alejandra Huerta Molina



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