Derrama económica de las tradiciones Bolivianas

Derrama económica de las tradiciones Bolivianas

La Virgen de Urkupiña una de las figuras más representativas de la fé boliviana, capaz de realizar los sueños y deseos de sus devotos, viene a unificar a todos sus hijos bolivianos.

La Virgen de Urkupiña es la imagen de la Virgen María venerada en la ciudad de Quillacollo en el departamento de Cochabamba, se consagra como la Patrona de la Integración Nacional de Bolivia, la imagen data desde el siglo XVIII.

La leyenda cuenta que, a finales del año 1700, en el sudoeste de Quillacollo, vivía una familia de campesinos que cuidaban un rebaño de ovejas. La hija menor, un día de agosto, se le apareció la «mamita» cuando ella les contó a sus padres, ellos fueron a buscarla, ella indico con el dedo “Jaqaypiña Urqupiña” lo cual significa en español, “ya está en el cerro”, al llegar a la cima lograron ver una imagen celestial que se esfumaba. 

En la actualidad la festividad empieza el 14 de agosto hasta el 16, en cual se da “La Entrada Folclórica” la cual es un desfile de aproximadamente 10 mil bailarines disfrazados, inspirados en el Carnaval de Oruro, más de 60 fraternidades, bailan como “promesa” a la virgen, dicha promesa se cumple al cabo de los 3 años.

El Calvario

El 15 de agosto se celebra la misa, la cual finaliza con la procesión de la imagen de la Virgen por las calles de Quillacollo y el 16 de agosto culmina la festividad con la caminata de los feligreses hasta el cerro Cota (Calvario), donde fue la aparición de la virgen, en este se realiza un ritual específico el cual consiste en picar un pedazo de piedra en señal de préstamo de fé, con la promesa de volver al año y devolverla, normalmente el tamaño implica el tamaño de la intención.

También se tiene la compra simbólica de pequeños bienes de “alasitas”, que vienen en presentación miniatura como casas, autos, títulos profesionales, lotes de terrenos, títulos de matrimonio, etc. Con la esperanza de adquirir uno real el próximo año, en ambos casos se realiza también la Ch’alla (ofrenda a la Pachamama) además de la petición de bendiciones a la Virgen de Ukupiña.

La procesión de la Virgen

El movimiento llega a albergar a más 500 comerciantes en el mismo cerro de Cota, de los cuales más de 150 son picapedreros los cuales pueden llegar a picar hasta 100 piedras en un día, ahora bien, en todo el trayecto hacia el calvario se cuenta con la participación de aproximadamente 1,500 comerciantes y artesanos, los cuales pueden generar una media de 40 dólares cada día, siendo un aproximado 120,000 dólares los 3 días de la festividad.

Las tradiciones favorecen la reactivación económica en muchos lugares del mundo

Las Alasitas

Esta festividad logra convocar a más de 3 millones de bolivianos al día y más de 2 millones de turistas, por ende se tiene un impacto positivo muy grande a la economía del sector comercial, gastronómico-hotelero y de transporte de Quillacollo, normalmente cada chofer general más 120 bs en dicha festividad (18 USD), que normalmente gana menos de la mitad, así como la capacidad hotelera es explotada al máximo, siendo que los 43 establecimientos de hospedaje se llenan y sus precios aumentan en un 30%, este precio puede oscilar entre 18 y 30 dólares la noche, generando ingresos estimados entre 100,000 y 120,000 dólares entre todos los establecimientos.

Se estima que el movimiento generado en estos días festivos es más de 7 millones de dólares, explicado también por el sector gastronómico que de los 70 restaurantes informan que duplican sus ventas, se estima que los asistentes a la festividad se tratan de 60% locales y el resto extranjeros, ofreciendo platos tradicionales de la región a precios que oscilan entre 4 y 12 dólares.

La “entrada” de Urkupiña

Por otro lado, la inversión que requiere esta festividad religiosa por parte del Estado y los feligreses es elevada, se estima que la alcaldía de Quillacollo invierte alrededor de 2.5 millones de dólares en infraestructura, difusión turística, iluminación y seguridad, así como la Gobernación de Cochabamba destina 1.5 millones de dólares en obras para los turistas.

La inversión también proviene de los devotos, las fraternidades invierten un monto aproximado de 100 mil dólares, ya que contratar una banda de 40 músicos por 2 días costaría hasta 10 mil dólares, sin embargo, traer grupos internacionales costaría 8 mil dólares por día, así como los trajes de los bailarines de cada fraternidad tienen un costo, los accesorios y el transporte del mismo puede llegar a ser entre 1,000 y 1,700 dólares por persona, siendo más de 60 fraternidades con aproximadamente entre 100 y 150 integrantes .

Debido a la pandemia esta festividad se suspendió de manera presencial el año 2020, siendo espectada de manera virtual, esto causó un profundo efecto negativo en la región, ya que la ausencia de turistas locales y extranjeros, provocó la pérdida de millones de dólares y afectó a muchos negocios y familias, en especial a los pequeños comerciantes y artesanos que dependen de esta festividad anual. Para el año 2021 aún no se anunció la modalidad ni protocolos de bioseguridad que seguirá la festividad.

Verdaderamente se trata de un acontecimiento que une la fé de todos los bolivianos y los reúne en un solo espacio, une la tradición religiosa con la indígena, unión multicultural, así como uno de los pilares económicos fundamentales de una ciudad entera.

María Laura Torrico Ramos
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