El costo de la jubilación del campesino. Factura del cuerpo cansado.

El costo de la jubilación del campesino. Factura del cuerpo cansado.

Nacido y crecido al lado de campesinos, te comparto como es la experiencia de este sector social cuando dejan el quehacer agrícola como sustento de vida.

Cuando se es profesionista se puede alcanzar un trabajo estable en alguna empresa o institución, trabajar 20, 28 o 30 años consecutivos, para luego, por fin, montar un negocio propio o simplemente dedicarse a descansar y viajar por el mundo cubriendo gastos con el seguro social y la pensión. Si la visión del profesionista es otra, puede montar su negocio propio desde joven o trabajar por medio de contratos temporales y ahorrar lo suficiente para tener una vejez tranquila.

El trabajo del campesino es uno de los más desgastantes, estar bajo el sol es abrumante

A diferencia de ellos, el campesino de un contexto geográfico rural no puede anhelar tales oportunidades. Regularmente estos últimos fueron educados para el trabajo de campo: levantarse temprano para aprovechar el día, trabajar la tierra bajo el sol, muchas veces mal alimentado y estar siempre exponiéndose a riesgos por el trabajo mismo, sea por condiciones ambientales, por herramientas usadas o animales venenosos.

Todo ello para obtener al día en promedio $150 pesos, más o menos $3750 al mes si descansará los días domingo y si el trabajo es en terreno propio, entonces lo que el campesino hace es esperar la cosecha, deseando que la temporada sea buena y la producción alcance para el sustento familiar, que de un ahorro para la inversión de la siguiente cosecha y si bien le va quizá comprar nuevas cosas para la casa.

Así el campesino es educado desde muy pequeño, en estos contextos no existe niñez ni adolescencia, desde los seis años comienzan esta travesía para que cuando sea mayor de edad “no se muera de hambre” y pueda mantener a su familia. Desde infantes comienzan a trabajar la tierra maltratando significativamente su cuerpo. 

El mayor sueño de un campesino es que alguno de sus hijos se encargué de él y su esposa en su vejez, es por eso que hacen lo posible por pagar estudios profesionales, sin olvidar ese aporte generacional de enseñar a labrar la tierra, esto por si no logra carrera. En otros casos el “sueño americano” se hace presente en algún miembro de la familia o en el padre.

El agricultor también tiene sueños y esperanzas, de eso vive, para eso trabaja

Lo cierto es que, a partir de los 50 años, a veces antes, el cuerpo comienza a mostrar cansancio en el agricultor, deja de trabajar tantas horas como antes, las visitas al médico ya son constantes, sea por hipo o hipertensión arterial, diabetes, osteoporosis, artritis o algún otro daño en su organismo.

La enfermedad y el cansancio lo obligan a trabajar menos y a descansar más, aunque por sus múltiples necesidades personales y familiares no lo deja de hacer por completo, y sigue trabajando, hasta donde puede, hasta donde sus fuerzas alcanzan. Y es que además al ser un trabajo de toda la vida se aburre en casa y parte de su bienestar es el contacto con el campo.

Generalmente el Centro Médico Rural no cuenta con la atención adecuada para su salud, entonces tiene que buscar a un especialista y comprar medicamentos, muchos de costos altos, dependiendo su padecimiento. 

Sus gastos mensuales son variados en promedio:

ConceptoMonto en peso mexicano
Consulta médica $600
Medicamentos $1,000
Alimentos$1,000
Frijol $100
Maíz$400
Cuota mensual ejidal (por agua y servicios locales)$100
Luz eléctrica$80
Total $3,280

En el mejor de los casos este agricultor tiene a un hijo o hija que le ayuda a solventar esos gastos. En el peor, tiene que buscar la manera de satisfacer estas necesidades, obligándose al trabajo, desatendiendo su propia salud hasta que llega al límite y tiene que vender porciones de terrenos u otras pertenencias que durante años ha luchado para lograr.

Luchar es el día a día del agricultor, hasta el último momento en su mente se encuentra: trabajar, trabajar

La vida del campesino comienza desde muy joven, obligado, en contra de su voluntad, a disgusto. Muchas veces también así es su vejez, en disgusto, insatisfecho por todo lo que quiso y no logró.

No hay jubilación, no hay pensión. Su único camino es ese: envejecer viendo pasar los años y nuevas generaciones que quizá tengan ese mismo destino. A veces sonríe para no mostrar su dolor, o a veces es una sonrisa de resignación admirando todo lo logrado y tratando de no centrarse en eso que le duele.

Para el campesino sólo hay dos caminos: lucha desde joven hasta que su cuerpo se desgaste para sustentar los pilares de su vejez o se conforma con lo que la vida le quiera dar y esperar a que su muerte no sea tan dolorosa. 

Rosendo Velasco Moreno
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