El reto de enfrentar la vida en el silencio

El reto de enfrentar la vida en el silencio

Son muchas las dificultades que enfrentan las personas sordas en su inclusión en la sociedad, conoce un poco de cómo se vive esta dinámica en Venezuela.

En Venezuela para el 2008 según la misión José Gregorio Hernández, una iniciativa gubernamental cuyo objetivo es censar a las personas con discapacidad en el país, constó un total de 29,068 personas con discapacidad auditiva, estas cifras no han sido actualizadas desde entonces, pero encaran el segundo lugar en mayor número de población con respecto a otros tipos de discapacidades, poniendo entonces de manifiesto su importancia y es por ello que te brindamos una reseña de las necesidades especiales que puedan tener estas personas no solo en Venezuela sino en cualquier otro país.

Primeramente, cuando hablamos de personas con discapacidad auditiva nos referimos a un amplio abanico de necesidades que ameritan la variedad de grados de sordera que se pueden presentar dependiendo de la percepción de decibeles que tiene la persona en estudio, sin embargo, más allá de su clasificación médica, el abordaje lingüístico y cultural es aún más determinante para saber cómo trabajar de manera idónea cuando se presenta la oportunidad de compartir espacios con personas de esta comunidad.

Las personas con discapacidad auditiva tienen el derecho a un desarrollo pleno por el simple hecho de ser personas

Hablamos de comunidad sorda porque, aunque habitan y se desenvuelven día a día junto a oyentes de su país, estas personas son miembros de una subcultura que se genera por la radicalidad del cambio de percepción del mundo desde el silencio. Explicamos entonces que lengua y pensamiento van de la mano y son necesarios desde el momento en que se nace, y es que reflexionando en su parecer nos trasladaríamos a una de las icónicas películas de Charlie Chaplin en las que el movimiento genera causas y efectos sucesivos que van describiendo aconteceres, del mismo modo se interpretan las lenguas de señas y por ende las personas que las adquieren de manera natural desarrollan pensamientos del mismo estilo.

Pero, ¿necesitaran todas las personas con discapacidad auditiva las lenguas de señas? La respuesta es no, y es que en algunos otros es posible hacer abordajes médicos guiados hacia el mundo de la oralización en los que adquieran el español o el idioma de su nación como primera lengua, aprovechando así el resto auditivo funcional de su sistema y proporcionando prótesis u otras opciones como el implante coclear para optimizar su agudeza al escuchar. Sin embargo, todo el proceso conlleva gastos elevados que en algunos casos son imposibles de asumir para familias de escasos recursos. Por ejemplo, para enumerar algunos, tenemos una consulta con un especialista auditivo, que ronda los USD 50, los estudios de fonoaudiología necesarios pueden alcanzar los USD 30. Y si hablamos de un caso de sordera leve o moderada, adquirir una prótesis auditiva puede costar entre USD 250 y 500 dependiendo de la marca y calidad, así como la cirugía necesaria para colocar un implante coclear, puede alcanzar los USD 10,000 (en muchos casos son ONG’s y otras fundaciones las que ayudan a que sea posible cubrir estos gastos) 

Lo que si es cierto es que sea cual sea la técnica o el abordaje ideal según la necesidad de la persona debe brindarse siempre lo antes posible, sobre todo en personas pre locutivas, aquellas que nacen con esta dificultad o la adquieren antes de los seis primeros años de vida, ya que estos años son fundamentales para el desarrollo cognitivo y del lenguaje, por ende de ello dependerá la manera en la que interactuará la persona con su entorno, generalmente si son sordos profundos y se identifican con la lengua de señas como usuarios naturales, serán miembros de esta comunidad de la que hablábamos anteriormente, a diferencia de aquellas personas que son oralizadas y se trabajan a través de terapia del leguaje, estas sentirán más apego por el español y no son necesariamente usuarios competentes de lengua de señas.

El aprendizaje de la lengua de señas Venezolana está incluido parcialmente en la educación Pública, sin embargo, no se encuentra presente en todos los estados del país en la misma proporción, viéndose obligados algunos padres de niños sordos a contratar servicios privados como la terapia de lenguaje, que alcanzan los USD15 por cada sesión. Cuando hablamos del costo de un auxiliar auditivo que acompañe a la persona sorda en sus actividades diarias, este ronda los USD 5 diarios, dependiendo de las horas de actividad. 

Invertir en el tratamiento de la discapacidad auditiva es apostar a un crecimiento social más pleno

Es por eso sumamente necesario crear consciencia y política lingüística para estas personas, contar con intérpretes y hacer difusión de la lengua de señas son herramientas muy útiles para una verdadera inserción de las personas sordas a la comunidad, no solo es de las escuelas especiales o escuelas para sordos, es un factor a tomar en cuenta por bancos, hospitales, medios de comunicación, empresas de transporte, entre muchos otros.

Es entonces cuando timbres de luces, audífonos, intérpretes de señas, terapeutas del lenguaje y muchas otras medidas a tomar deberán ser evaluadas respecto a la condición física y cultural de la persona en cuestión, pero por simples que parezcan harán la diferencia y permitirán estar en condición de hacer espacios cada vez más inclusivos para los que se comunican a través del movimiento.

Actualmente en Venezuela es casi imposible que una persona sorda curse con éxito una carrera universitaria por falta de intérpretes asociados a la mayoría de las universidades del país, por esto, las personas sordas se ven limitadas a llevar oficios que no requieren una educación formal y en muchos casos, no son remunerados de manera justa, un ejemplo es el caso de Juan, un joven sordo quien trabaja en una frutería y recibe un pago de USD 5 por cada semana de trabajo. Esto a pesar de las muchas regulaciones gubernamentales que buscan brindar inclusión a las personas con discapacidad, pero que no son correctamente puestas en práctica.

William Andrés Colmenares Maita
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