El rey del estaño, el hombre más rico de Bolivia

El rey del estaño, el hombre más rico de Bolivia

El boliviano más rico de la historia, una leyenda en el siglo XX que apostó al desarrollo de Bolivia, considerado por el New York Times como uno de los 10 hombres más ricos del mundo. Su memoria y legado trasciende a la actualidad, muchos años después de su muerte. 

A lo largo de la historia, de la conquista a la independencia, Bolivia se ha sostenido de la minería, primero con la plata dando lugar a los “Barones de la Plata” y luego entre el siglo XIX y XX, por un cambio radical en la historia mundial, el mineral que tomó mayor importancia fue el estaño al descubrirse la veta más rica del mundo, en los cerros de Llallagua y Espíritu Santo, pero, no es hasta descubrir a la Salvadora que el país se convierte en el 2º. productor mundial de estaño, originando a los “Barones del Estaño”.

Simón I. Patiño nace en Santivañez, ciudad de Cochabamba en 1860, su carrera minera toma vuelo al poseer la mina la Salvadora, que a principios de 1900 despega en ventas y exportaciones del mineral, ya entre 1900 y 1910 Bolivia exportaba de 9000 a 23000 toneladas de estaño ya con ganancias, es en 1921 que decide construir un ferrocarril que permita exportar eficientemente, el “Machacamarca Uncia”.

Cuando la industria crece y se dinamizan los flujos, Patiño decide crear su propio banco, el “Banco Mercantil” que en 1906 tenía más capital que el conjunto de los otros bancos en Bolivia. Con tanto crecimiento económico en los primeros 10 años Patiño ve que no puede expandirse más en Bolivia, y en 1909 viaja por primera vez a Europa, su primera inversión lo hace en una fundidora alemana y luego en 1916 compró acciones de una fundidora inglesa, la Williams Harvey, el 85% del estaño boliviano se exportaba a Inglaterra.

En 1924 compra las minas de Llallagua a los chilenos, y en 1924 en Delaware, Estados Unidos crea la Patiño Mines and enterprises consolidated, Inc; con capital de 50 millones de dólares, a partir de 1925, Patiño consolida su reputación como “Rey del Estaño” y crea la London Tin Corporation y Asociación de Industriales Mineros de Bolivia, para 1929 crea la Consolidated Tins Melters, una unión de grandes fundidoras de estaño mundial, abarcando 40% del estaño fundido del mundo.

La fortuna de Patiño supera varias veces el presupuesto del tesoro general de Bolivia en esos años, también en 1929, la producción de estaño supera ya 192,000 toneladas. Pero en los años siguientes a “la gran depresión”, esta industria es muy golpeada y se inicia el Consejo Internacional del Estaño para superar la crisis, manejar cuotas de producción en orden y evitar distorsión o desplome del precio internacional de este. En 1940 a Patiño le correspondía una cuota de 18000 toneladas.

A medida que se dan protestas del gremio minero, en 1942 se da un reclamo en las minas de Patiño para un aumento salarial que termina en “la Masacre de Catavi”, al ser reprimidos por el ejército. Esta trayectoria gira radicalmente en 1952, con el hito histórico de la “Reforma Agraria”, que nacionaliza las minas, destacando las de los barones del estaño, para entonces Simón Patiño había muerto, su última visita fue en 1947, año en que muere en Buenos Aires, pues desde hace más de 20 años no radicaba en Bolivia sin retornar por motivos de salud, en esos años radicó entre Francia y Estados Unidos.

Además de su carrera minera, Patiño hizo grandes edificaciones en Bolivia, un desarrollo agropecuario, educación, cultura y con una fortuna que hoy equivaldría a unos 3500 millones de dólares. 

Construyó el “Palacio Portales” y “Villa Albina”, este último en honor a su amada esposa, el primero, es más lujoso que su residencia en Paris, irónicamente nunca lo llega a conocer  y sólo estaría unas contadas veces en Pairumani, o Villa Albina, ambas en la ciudad de Cochabamba.

El Palacio Portales se construyó entre 1915 y 1927, diseñado por el arquitecto francés Eugene Bliault, con materiales traídos de Europa como el mármol de Italia, tapices de seda de Damasco e India, vajilla alemana, relojería inglesa, con integración armoniosa de estilos, como el neoclásico, renacentista, hasta el árabe andaluz y jardines japoneses.

Villa Albina fue un complejo agrícola y ganadero, se dota de energía a partir de una laguna artificial que serviría para riego de cultivos y para una planta hidroeléctrica que dotaba de electricidad a la región, fue diseño del arquitecto francés José Turigas entre 1917 y 1927, igualmente con materiales europeos, y diversos estilos predominando el Art Deco.

Ambas casonas hoy son museos históricos administrados por la Fundación Universitaria Simón Patiño, fundada por Simón Patiño en 1931, y opera 15 centros de excelencia situados en Bolivia y Suiza, la fundación tiene el objetivo de contribuir al desarrollo de Bolivia, favorece la formación académica de profesionales y de obras culturales que es manejada por los herederos de Patiño que en 1958 crearon la fundación Simón Patiño con sede en Ginebra, Suiza.

Ambas fundaciones buscan el desarrollo de la población boliviana apoyando con becas, programas, y dinero para diversos programas de la fundación y establecimientos asociados.

En Bolivia se tiene la biblioteca Simón Patiño en el Palacio Portales también la Universidad Simón I. Patiño, fundada en 2006 por académicos bolivianos ex becarios de la fundación, y su legado abarca lo educativo y la salud, en 1964 se inaugura en Cochabamba el Centro de Pediatría Albina R. de Patiño, el Centro de Nutrición Infantil Albina R. de Patiño en 2002 y el Centro de Promoción y Prevención de Salud Albina R. de Patiño en 2014.

En 1970 se abre el Centro de Investigaciones Fitoecogenéticas Pairumani y la Granja Modelo en Pairumani, y los Centros de ecología en la Ciudad de Santa Cruz en 1995.

Hoy en día son los nietos los que manejan los bienes remanentes de Patiño, esencialmente los que están fuera de Bolivia, también los programas y centros dependientes de las fundaciones.

Simón Patiño sin duda deslumbró al mundo y a Bolivia por su tenacidad y determinación con que construyó un imperio desde cero en la industria internacional del estaño, sin dejar de colaborar al desarrollo de Bolivia y al de Cochabamba, es para Bolivia de los hombres más influyentes del siglo XX y parte del XXI.

María Laura Torrico Ramos
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