Finanzas personales ¡en pareja!

Finanzas personales ¡en pareja!

En una familia deben priorizarse diversos temas, no sólo lo relacionado con el dinero, sin embargo, estoy convencida de que cuando lo económico se maneja adecuadamente, hay cabida y menos preocupaciones para ocuparse de lo importante, la familia misma.

Las finanzas personales es un tema común si consideramos que diversas instituciones financieras y entidades educativas, ya sean públicas o privadas, en diferentes modalidades, ofrecen con el objetivo de educar a una población carente de herramientas para enfrentar crisis económicas, o para hacerse de un patrimonio sin llegar al endeudamiento o incluso la quiebra.  

 De acuerdo con lo que he investigado a lo largo de 20 años, la mayoría de cursos sobre finanzas personales se basan en tres temas generales: la cultura del ahorro, el consumo y la inversión. Asimismo, podemos decir que, si buscamos un curso en México, éste versará sobre los temas mencionados y aplicables al sistema financiero mexicano, dejando de lado todas las posibilidades que ofrecen otros sistemas o mercados internacionales. 

 Esto es entendible ya que las instituciones mexicanas desean, incluso diríamos que es su obligación, que los usuarios ahorren e inviertan en nuestro país, a través de las instituciones que se regulan aquí mismo, por lo tanto, el ahorrador/inversor, participa y promueve el sistema y, en caso de una queja, se dirija con la mayor y supuesta facilidad ante agentes conciliadores que protejan sus derechos al respecto.

Lo anterior no es de ninguna manera una garantía de éxito en el camino a la llamada libertad financiera, aunque siempre encontraremos excepciones. Sin embargo, considero que la trillada frase de “en equipo se logra más” es más que válida a este respecto. Así que vamos a plantear el escenario de tener un crédito disponible para adquirir un inmueble, y el plan de pagos a 20 años. Sin duda la carga financiera e incluso emocional puede ser más cómoda e incluso emocionante cuando se comparte como un objetivo en común.  

Hace 2 años comencé a buscar la llave mágica a las finanzas en pareja, sanas, equitativas y felizmente aceptadas y compartidas. Hasta el momento no encontré tal llave, no obstante, presento a continuación algunas pautas, resultado de mis lecturas, podcats y experiencias de parejas muy cercanas a mi, incluyendo mi caso, por supuesto.

  1. El sistema perfecto no existe. Ni para este tema ni para ningún otro, hablemos de una empresa, una amistad o un gadget, la perfección depende de la perspectiva de un observador, sus necesidades, experiencia, etc. Un acuerdo económico-financiero que le funciona a una pareja, sin duda no funcionará para otra pareja con ingresos, gastos y gustos diferentes. Habrá un miembro en la pareja cuyo deseo imperante sea pagar un plan a largo plazo para asegurar el pago de la universidad de sus hijos, en tanto el otro considere que no es una buena inversión dada la inflación y el costo del dinero. 
  2. El 50-50 es un ideal. Pensar que todo puede ser equitativo, así como pensar que todo es bueno o malo es una aseveración poco asertiva. En una pareja la generalidad muestra que se tienen ingresos diferentes, trabajos, responsabilidades, horarios y jefes diferentes. Aportar un porcentaje determinado es un dilema hasta que alguno decide cuánto o qué va a asumir, por el bien de la pareja o familia, aceptando lo que el otro, por su lado decide aportar, o bien, buscando la negociación en aspectos sobre cómo gastar o en qué gastar. 
  3. Una cosa son ingresos y otra, gastos. Llegar a un acuerdo sobre ingresos no siempre garantiza que el tema de los gastos o la forma de consumo está resuelto. Aquí es fundamental no olvidarse del ahorro y la inversión en el presupuesto familiar, eso puede frenar el consumo excesivo en una o ambas partes. Luego de un mediano plazo de iniciar un plan pueden analizar cuánto han logrado, como resultado de detener el consumo de cosas que en realidad no se necesitan. 
  4. Ahora todo es de la familia. Escuché de una psicóloga de pareja que cuando te casas con alguien, aplicamos esto para las parejas aún cuando no estés casadas legalmente, te casas con todo: su familia, su religión, sus costumbres y más, esto incluye sus deudas por supuesto. En una pareja, podría funcionar el hecho de cuidar, en la medida de lo posible, las cosas del otro. En algún momento esto se refleja también en las finanzas, y por qué no, después el otro cuidará de lo tuyo como si fuera de ambos, de la familia. Si la pareja tiene un plan de inversiones, y el uno nota pérdidas, le recomendará al otro acudir al asesor para aclarar la situación y buscar una solución.
  5. Confianza absoluta. Al iniciar una empresa, tus socios gozarán de toda tu confianza, de hecho, cada uno tendrá un rol asignado según su experiencia y habilidades. En la pareja fácilmente puede funcionar igual. Parte de la confianza radica en hacer saber lo que no se está dispuesto a compartir, lo que no estás dispuesto a dejar de pagar (a veces esperamos el bono trimestral para un gusto culposo que nos merecemos). Asimismo, el rol de administrador principal puede ser asignado a quién es más moderado o cuidadoso al comprar.

El trabajo en equipo produce grandes beneficios en la dinámica económica de la pareja      

La inversión de la familia

Luego de las compras decembrinas, el día de reyes, en plena cuesta de enero pueden ser momentos para analizar las finanzas de la familia, empezando por las propias, así como para tomar un curso sobre presupuesto familiar, finanzas personales, o por qué no, sobre mercados financieros o más específico, sobre trading de diversos instrumentos.

 Si los números son positivos, busquen un plan de inversión a mediano-largo plazo, a su alcance y asegúrense de tener a un buen asesor. Pregunten todo, sobre temas de regulación, de operación, costos y comisiones, servicio al cliente, formas y tiempos para depositar y retirar, y por supuesto, acérquense a otras fuentes confiables para confirmar la información y conocer dónde estará el dinero de la familia.

En caso de que los números sean menos favorables, analicen el presupuesto del año anterior, sean sinceros sobre aquello que no fue una buena compra y comiencen a elaborar el presupuesto ajustado a su realidad, priorizando las deudas en caso de tenerlas, y luego fijando el objetivo de iniciar un plan de ahorro. Si no tienen deudas, identifiquen cuales son las necesidades más inmediatas, como adquirir un auto y alguno de los dos puede dedicar algunos minutos al día o a la semana a buscar opciones de crédito, comparar costos, características. Recomiendo ampliamente promociones como la de Arumtrade, en la que teniendo tan sólo el 35% del valor de tu objetivo, en este caso el auto, se invierte en portafolios con riesgo diversificado, y luego de 6 meses o un año, retirar las ganancias con enormes posibilidades de lograr el objetivo.

 En una familia deben priorizarse diversos temas, no sólo lo relacionado con el dinero, sin embargo, estoy convencida de que cuando lo económico se maneja adecuadamente, hay cabida y menos preocupaciones para ocuparse de lo importante, la familia misma.

En una pareja, cada miembro debe procurarse y ser capaz de satisfacer sus propias necesidades y gustos, no obstante, que la otra parte esté dispuesta también. La privacidad es indispensable resultado de la individualidad que siempre podemos gozar, pero, ya que se está en pareja, valdrá siempre la pena compartir dinero, ideas y energía en un proyecto en común.


Sandra Dávila Damas



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