Home office: dos polos de una realidad laboral

Home office: dos polos de una realidad laboral

Nacida como opción para estabilizar la crisis, el home office es un acuerdo que podría imponer nuevas dinámicas laborales, y muchas empresas empiezan a sopesar sus ventajas y desventajas a largo plazo.

En un año atípico, hemos transformado nuestras capacidades para acomodarse a nuevos formatos que han perturbado desde las relaciones más básicas hasta la integración de sectores políticos y económicos mundiales.  Antes de que trabajar desde casa fuera la norma, el término más asociado con este formato es freelancing, que define a la persona que se autoemplea, ofreciendo servicios a diferentes clientes sin intermediarios. 

Paulatinamente se generó un tipo de mercado laboral específico Gig Economy determinado por el cumplimiento de asignaciones por períodos de tiempo cortos, sin exclusividad. Este fenómeno es una industria que crece como alternativa para personas desempleadas o que necesitan completar sus ingresos. El reporte McKinsey señala que el 55% de trabajadores independientes estadounidenses mantienen trabajos regulares de tiempo completo. En México, la Encuesta Nacional 2020: ¿Cómo se transformó el ámbito laboral y familiar? reveló que antes de la pandemia sólo el 34% de mexicanos trabajaba remotamente; ahora, el 68% tienen esquemas home office. 

Hacer home office no es exactamente igual a freelancing, pero se nutrió de la experiencia de trabajadores independientes para funcionar. Su implementación, ya sea en empresas o el sector público, ha desarrollado un patrón que divide la opinión: ¿Habrá que migrar a un sistema de home office, o las consecuencias económicas y sociales serían desastrosas? Para ahondar en el análisis, compilamos una lista general de pros y contras sobre este acuerdo laboral. 

Desventajas

  • Los acuerdos de home office reflejan privilegios y desigualdades sociales. Los trabajadores que pueden trabajar así tienen salarios altos. Por otro lado, los trabajadores que se desempeñan en el sector productivo, servicio al cliente, mantenimiento, transporte, oficinas administrativas, no pueden trabajar desde casa. Como resultado, la brecha salarial, costos económicos y materiales y los riesgos físicos, podrían ampliarse. 
  • Con la baja ocupación del espacio de oficinas, cambiarán los contratos de alquiler o la necesidad de tener una oficina. Las inmobiliarias o constructoras deben repensar sus espacios, pues muchos acuerdos de home office cambiarán las necesidades espaciales de los empleadores. 
  • Existe un detrimento de la salud mental. Al interrumpir o mutar las rutinas, surgen sentimientos de soledad, aislamiento, ansiedad, estrés y depresión. 
  • Los acuerdos de home office obligan a reformular las dinámicas de los miembros de la familia, incluyendo la distribución del trabajo doméstico y apoyo a los hijos. En muchos casos, esto ha provocado un aumento de violencia doméstica y desigualdad entre hombres y mujeres. 
  • A pesar de la reducción en gastos de guardarropa, maquillaje, comida y transporte, 35% de trabajadores mexicanos observa un incremento del 20% en gastos de luz y gas, un 32% en despensa y 20% en artículos del hogar o mobiliario. 
  • Para los jefes o directivos es difícil monitorear el desempeño y existen menos oportunidades para gestionar trabajo en equipo y garantizar que sea efectivo. 

Las bondades del home office han sido de los grandes descubrimientos a raíz de la pandemia 

Ventajas

  • Los esquemas home office han demostrado beneficios, pues permiten ahorrar y operar a bajo costo. Dependiendo del tamaño de la empresa, podría ahorrarse hasta 35% en gastos administrativos u operativos. Además, las empresas que ofrecen prestaciones de gasolina, estacionamiento o vehículos de la empresa tendrían un ahorro significativo. 
  • La autodisciplina, resiliencia, flexibilidad, gestión de tiempo y confianza colectiva son las competencias que más han desarrollado los trabajadores mexicanos. 
  • Los trabajadores tienen más libertad, pueden decidir horarios y espacios. A su vez, se abre el abanico de posibilidades para la contratación sin requerimientos. Esto implica que el ambiente laboral deja de estar sujeto a políticas de oficina a veces restrictivas.
  • El home office permite reducir costos en transporte (gasto promedio de 16% del salario), estacionamiento o gasolina, el guardarropa, maquillaje, comida (14% del salario) y gastos hormiga (15% del salario). Se asume que el ahorro anual en transporte sería de 3,500 pesos y, al mismo tiempo, una ganancia de 5 días anuales por el tiempo ahorrado en traslados. Además, al reducir el transporte, también disminuye la contaminación producida por vehículos, reduciendo el impacto ambiental en 324 toneladas de bióxido de carbono. También se reducirían los costos de guarderías o niñeras. 

Con este panorama, visualizar el futuro laboral implica pensar un sistema de trabajo donde los empleadores y legisladores tengan la responsabilidad de apoyar a los trabajadores y decidir cómo implementar esquemas que ofrezcan beneficios personales y colectivos. En México, una reforma a la Ley Federal del Trabajo aprobada en diciembre 2020 obligaría a los patrones a instalar el equipo necesario y asumir los costos de mantenimiento, telecomunicaciones y electricidad para el que trabajen en modalidad home office.

Para terminar, te dejamos algunos datos curiosos de cómo llevamos en México esta nueva vida laboral:

  • De los que trabajan en home office, 41% declaró que trabajan más horas. 
  • 68% aseguró que a su trabajo profesional se suman quehaceres del hogar. 
  • 43% de los trabajadores come más sano y mejor, el 3% optan por la comida chatarra y 38% declaró que no hacen actividad física. 
  • De los encuestados, 79% usan ropa cómoda y el 6% se queda en pijama todo el día; sólo 15% sigue vistiéndose como antes del confinamiento. 
  • El lugar más popular para el home office es el comedor, seguido de la sala y recámara, el 4% trabajan en la cama. 
  • La mayoría considera que es menos estresante trabajar en home office. 
  • El home office es una oportunidad para mejorar la relación familiar, pues el 59% de los mexicanos pasa más tiempo con su familia o pareja. 
Aldo Mejía Nava
author of the article


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