Inti Wara Yassi: héroes de la fauna boliviana

Inti Wara Yassi: héroes de la fauna boliviana

Bolivia es uno de los países con mayor tráfico y maltrato de animales de la región, los retos que enfrentan a diario organizaciones dedicadas al rescate, protección y rehabilitación de la fauna boliviana son cada vez más desafiantes.

La Comunidad Inti Wara Yassi (CIWY), es una organización no gubernamental boliviana, conformada por profesionales y voluntarios, que se dedican a proteger la fauna silvestre, que es constantemente objeto de tráfico y maltrato animal, su objetivo es cuidar, proteger y rehabilitar a los animales, esta institución está establecida en 3 parques.

La comunidad refleja la diversidad étnica-cultural a través de su nombre, el cual representa las 3 principales etnias de Bolivia, “Inti” significa “sol” en quechua, “Wara” significa “estrella” en aymara y “Yassi” significa “luna” en chiriguano-guaraní, los santuarios están en el parque Machía, en el departamento de Cochabamba, el parque Ambue Ari, en el departamento de Santa Cruz y el parque Jacj Cuisi en el departamento de La Paz. 

La comunidad Inti Wara Yassi se fundó oficialmente en 1992, como un grupo de activismo ambiental, en 1996 se creó el primer santuario de animales silvestres en Bolivia, el del parque Machía y en 2002 y 2009 se establecieron los otros dos santuarios.

Cuidar para evitar la extinción de las especies asegura el equilibrio de los ecosistemas y prolonga la vida de la especie humana 

Bolivia es uno de los países exportadores de la industria del tráfico de animales, la cual genera entre 20 mil y 150 mil millones de dólares al año, ocupando el cuarto lugar después del tráfico de armas, drogas y personas, según el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), industria normalmente manejada por organizaciones criminales.

Siendo Bolivia uno de los 17 países considerados “megadiversos”, según reportes de la Dirección General de Biodiversidad y Áreas Protegidas (DGBAP) se tiene al menos 120 especies víctimas del tráfico de animales, teniendo como principal país de destino a Estados Unidos, Argentina, Chile y Perú.

El 2019, el periódico Página Siete evidenció que en Bolivia existían al menos 70 especies de animales en peligro de extinción debido al tráfico, lo cual a su vez además de poner en peligro a la fauna, pone en peligro todo el ecosistema y a las comunidades indígenas de la región.

Según el ministerio de Medio Ambiente de Bolivia, las especies más vulnerables son los loros, parabas, iguanas, tortugas, ciervos, primates, pumas, jaguares y tapires. Se estima que por cada animal que llega a la ciudad para ser vendido otros nueve mueren, es decir la tasa de mortalidad de los animales sometidos al tráfico es del 90%.

Las consecuencias del tráfico de animales a nivel global no solo pueden estar llevando a las especies a estar en peligro de extinción, sino que esto además puede causar un desequilibrio en la naturaleza, lo cual puede llegar a afectar el curso de los ríos y de esta manera a las comunidades.

Además de ser un atentado a la salud pública ya que estos mercados ilegales aceleran la transmisión de enfermedades zoonóticas, como lo sucedido en el mercado de animales vivos de Wuhan, China que dió origen a la enfermedad COVID-19.

Bajo esta línea, atentar con desequilibrios dentro de los ecosistemas funcionaría como un catalizador del calentamiento global, acelerando las consecuencias y agravando las catástrofes naturales, provocando serios daños económico-sociales.

En este sentido la Comunidad Inti Wara Yassi alberga en la actualidad a más de 500 animales y más de 39 especies de los cuales son rehabilitados y muchos son liberados en su hábitat natural gracias a la ayuda de profesionales y voluntarios. Friends of Inti Wara Yassi (FIWY) es la organización internacional que apoya a CIWY, por medio de recaudación de fondos, alianzas estratégicas, apoyo administrativo y logístico, teniendo como sucursales principales a FIWY Reino Unido y FIWY Australia.

Dentro de las formas de contribuir al cuidado de los animales, está la de ser sponsor de un animal y realizar donaciones específicamente para el cuidado del mismo, también se puede contribuir directamente mediante donaciones generales para los santuarios.

Especies consideradas vulnerables son las que requieren mayores recursos para su alimentación y medicinas, oscilando entre 140 y 130 dólares mensuales, este es el caso del oso jucumari, jaguares y pumas.

La otra forma de contribuir es mediante el voluntariado, que varía su duración desde 2 semanas a 6 semanas o incluso meses a años, dependiendo de la especie del animal que se vayan a hacer cargo, siendo paquetes que pueden variar desde el mínimo 310 dólares hasta 1,540 dólares.

La organización mantiene una directiva conformada por 16 personas entre los 3 santuarios, con una gama de profesionales además de los voluntarios siendo aproximadamente unas 40 personas. La estructura de gastos donde un tercio de los gastos se destina a los alimentos y medicinas de los animales y el resto entre salarios y expensas de la mantención del santuario siendo el costo de mantención anual de los santuarios aproximadamente de 261 mil dólares.

Así como el 75% de los ingresos proviene de los paquetes de voluntarios, los cuales han sido afectados negativamente por la crisis de COVID-19, ya que la mayoría de los voluntarios provienen de Europa, de países que mantuvieron fronteras cerradas a lo largo del 2020; el resto se distribuye entre las recaudaciones voluntarias de donaciones del exterior e interior del país y en las ventas de mercancía de las Gift Shops de los santuarios siendo el nivel de ingreso anual aproximadamente 280 mil dólares en condiciones normales.

Comparto una tabla de los gastos anuales requeridos para la operatividad de los santuarios:

Tabla Costos Anual (USD)Santuarios Machía, Ambue Ari y Jacj Cuisi
Sueldos83,426 USD
Medicamentos Animales12,995 USD
Alimentos Animales64,543 USD
Mantenimiento Instalaciones35,797 USD
Transporte y Traslados (Gasolina)10,028 USD

Afortunadamente el apoyo y la visibilidad de estas organizaciones va creciendo cada día, sin embargo, sigue siendo una problemática que es responsabilidad de todos, el cuidado y respeto a los animales, así como de su hábitat, es algo que todos los países del mundo, aún tenemos mucho camino por recorrer.

María Laura Torrico Ramos
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