Las clases de piano, una realidad vista desde la perspectiva del profesor

Las clases de piano, una realidad vista desde la perspectiva del profesor

Nuestro experto de Atum Journal, el pianista Andrés Limón nos cuenta su experiencia como profesor de música en la Ciudad de México.

El interés por parte de la población en consumir clases de música ha estado presente en cada rincón del planeta, siempre con variables tanto de niveles económicos que puedan pagar como por parte de la oferta que el entorno ofrezca ya que en ocasiones no hay siquiera una opción para consumir tales clases.

En este caso me enfocaré sobre todo a las clases de piano que yo como profesor imparto en la CDMX haciendo énfasis en el conocimiento que he adquirido dentro del ámbito para compartirlo al consumidor y así éste pueda tener una mejor capacidad de decisión si se llega a requerir.

Como profesor cobro 300 pesos la hora de clase de piano en mi casa por semana con un piano acústico. Esto basado en la zona en la que doy clases que es la delegación Coyoacán y por el hecho de que doy la clase con un instrumento acústico, no electrónico, por lo que el mantenimiento de este tipo de instrumento se eleva y el alumno al tomar clases de piano justamente con un piano de esta naturaleza es ya aprender a tocar con el instrumento que será parte de su vida si se llega a adentrar más en el ámbito musical.

Un piano acústico puede variar mucho su precio, un buen piano de segunda mano puede ir de los 15 a los 25 mil pesos mexicanos. Un buen piano nuevo de uso rudo y de ejemplo diría un Yamaha U1, podría variar si se obtiene una buena oferta de 60 a 80 mil pesos. Esa sería la gama básica de los pianos que los estudiantes de música consumen agregando un servicio de una a dos veces por año que va de dos a cuatro mil pesos.

Siendo estudiante universitario con clases en la mañana sólo puedo dedicar mis tardes a los cursos de piano y fines de semana, con esta rutina tengo siete alumnos por semana lo que me da un ingreso total de $2,100 pesos y por cuatro semanas me genera para cerrar el mes $8,400 pesos. Para mí como estudiante de música me queda bien ya que semanalmente gasto a grandes rasgos $500 pesos en despensa, por lo tanto $2,000 pesos mensuales restados a mis ingresos del mes me quedan $6,400 pesos menos los $3,000 de renta mensual y 400 pesos en otros gastos me quedo al final con $3,000 pesos mensuales libres que como estudiante me aliviana bastante.

Ingresos mensuales siendo estudiante Egresos mensuales siento estudiante 
$ 8,400Renta $3,000Despensa $2,000Transporte y papelería $400
Total ingreso libre $3,000$Total egresos $5,400

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Si al término de la licenciatura liberando ya mis horarios de la mañana sigo con este mecanismo de ingresos pongamos que aumento cinco alumnos por semana lo que me daría mensualmente un incremento de $6,000 pesos más, sumado tendría $9,400 pesos mensuales libres y con eso ya podría pagar una renta mayor sin problema de hasta $5,000 pesos mensuales en algún lugar más agradable, más poblado y que me favorezca a un incremento de alumnos.

Indudablemente en este tipo de ámbitos el darse a conocer es muy importante, lo primordial es ser un buen estudiante, aprender, desarrollarse como músico, desarrollar mecanismo efectivos pedagógicos, ser un buen maestro al final de cuentas ya que la principal promoción de mis clases son mis alumnos; luego de eso por medio de redes sociales aprovecho el compartir videos de lo que hago, de mis composiciones, de mis interpretaciones y actividades artísticas siempre mencionando el hecho de que doy clases de piano, no hago flayers ni invierto dinero en redes sociales, tampoco tengo tarjetas de presentación, pero de ser necesario esas formas de promoción suelen ser efectivas y siempre están en el catálogo de opciones para moverse y presentarse ante la sociedad interesada.

Ante la alta demanda y alta oferta se ha vuelto costumbre dar una clase muestra y concierto muestra, digamos así. Arranco tocando mis piezas más actuales o más apreciadas sólo para demostrar que me desarrollo bien en el piano y la clase muestra para que el alumno o alumna sienta la confianza requerida para dejarse llevar en el aprendizaje de la música, esto último es muy importante, la confianza, la conexión con el maestro, en este caso yo, porque si no se siente cómodo o cómoda el proceso de aprendizaje va a enfrentarse a muchos topes, el proceso será más forzado y todos saldríamos perdiendo.

He tenido alumnos de seis a diez años, es un poco difícil para mí ese tipo de alumnos, fue en estas clases que conocí el límite de mi paciencia, no por nada hay una licenciatura en educación musical donde preparan a los licenciados a educar justamente a niños; por eso de pura entrada sólo acepto de 13 años en adelante, reduzco la posibilidad de nuevos alumnos, pero al menos sé que la calidad de mis clases no se verá afectada.

Andrés Limón
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