Litio: el Futuro de la Industria Boliviana

Litio: el Futuro de la Industria Boliviana

Bolivia se posiciona como el país que contiene aproximadamente el 24% de reservas de litio del mundo, sin embargo, apenas se encuentra explorando dicho mercado y promesa para la transformación de la economía del país.

El litio se posiciona como uno de los minerales más importantes del siglo XXI, parte de la revolución sostenible que el medio ambiente necesita, por medio de sus principales actores como las baterías de litio, las cuales han experimentado una creciente demanda en las últimas décadas a la par del desarrollo de los vehículos eléctricos, sin embargo, también está el hidróxido de litio, el carbonato de litio entre otros derivados.

Bolivia posee aproximadamente 21 millones de toneladas de litio, localizadas en el suroeste del país en la región andina de Salar de Uyuni y el Salar de Coipasa, siendo parte de la agenda gubernamental es que se creó la empresa estatal de Yacimientos de Litio Boliviano “YLB”, la cual estaba encargada de dirigir este proceso de industrialización y de producción de litio y sus derivados en conjunto con la empresa alemana ACI Systems “ACISA” sin embargo el proceso se paralizó.

En el año se empezó con una prueba piloto de producción de baterías, instalando a la par una planta piloto de materiales catódicos para producir los materiales de cátodo para la producción de baterías, se esperaría que dicho proyecto llegue a generar hasta 4,500 millones de dólares anuales, gracias a la explotación del litio.

Con una planta con una capacidad de producción de 15,000 toneladas por año de baterías de litio y 25,000 toneladas por año de hidróxido de litio, sin embargo, las proyecciones apuntaban a alcanzar un total de 200,000 toneladas por año hasta el 2025.

Dicho proyecto sería financiado, operado y administrado 100% por el Estado boliviano, aceptando únicamente socios para la provisión de tecnología de punta, necesaria en la fabricación de baterías de ion-litio.

El mundo actualmente está apostándole a energías alternativas y limpias para eliminar la dependencia de los combustibles fósiles

Consolidadas las Fase 1 y 2, que trataban de investigación, proyectos piloto y la construcción de las edificaciones en las cuales se realizaría la fabricación de las baterías y los derivados del litio, Bolivia aún continúa en la fase 3, en la cual se contemplaba la asociación con empresas estratégicas, locales o internacionales para la transferencia tecnológica, ya que con la empresa alemana que era la asociada al inicio, actualmente ya no es la encargada de esa labor.

Lo óptimo es que estas empresas funcionen también como facilitadores en el mercado internacional, en este sentido en la conformación de una especie de hub de vehículos eléctricos y baterías de litio, para el mercado latinoamericano y el mercado mundial.

El pasado abril se lanzó una convocatoria internacional para empresas interesadas que puedan proveer tecnología extractiva de litio, para reactivar los proyectos de industrialización.

Según la CEPAL, con respecto al mercado internacional se espera que la demanda de litio por tipo de uso entre baterías de litio y derivados crezca hasta 669 mil toneladas al año, constituyéndose el 76% de este en las baterías de litio, un mercado prometedor y en crecimiento. 

De la misma manera este movimiento, fluye de acuerdo con el movimiento de las energías renovables, las cuales se esperan que su consumo, crezca en un 69% entre el 2016 y el 2040, así mismo el precio de la oferta de este metal en el mercado internacional ha experimentado una creciente tendencia, llegando hasta 25 USD/Kg en el año 2017, siendo su precio actual 19.25 USD/Kg con una tendencia al alza.

Proyecto piloto de litio

El proyecto boliviano en los salares inicialmente ascendía a 825 millones de dólares, inversión que fue parada debido a la pandemia e incurrió en otros gastos, sin embargo, con respecto al tamaño de la industria y las potenciales ganancias de esta, esta inversión es completamente factible, dentro de un mercado de baterías de litio valuado en 34.18 mil millones de dólares y un mercado de litio valuado en 68.9 mil millones de dólares.

La planta piloto de litio hasta la fecha ha generado más de 500 fuentes de empleos, tanto con relación a la contratación de obreros para la construcción como para obreros de planta, sin embargo, también se tiene la generación de empleos en transporte y alimentación, afectando positivamente a aproximadamente 580 familias, asegurando una fuente de ingresos, con salarios de aproximadamente 2500 Bs (359 USD), ahora bien, muchas familias de la zona fueron relocalizadas para la construcción de dicha planta, 30 familias cambiaron de locación para poder proseguir con sus labores de crianza de llamas y siembras, para la construcción de las plantas.

Sin duda podría significar no solo el futuro de Bolivia, sino también el presente, generación de empleos, inversión extranjera, la industrialización de una economía, que podría liderar la reactivación económica, reducir la pobreza, entre muchas otras externalidades positivas, sin embargo, como en cualquier situación, existen componentes a tomar en cuenta como las externalidades ambientales que pueden no ser necesariamente favorables.

El impacto ambiental es crucial para el éxito de estos proyectos, no solamente porque el Salar de Uyuni es uno de los atractivos turísticos más grandes de Bolivia, sino porque es el hogar de muchas comunidades que serían afectadas por estas transformaciones, en este sentido la evaluación económica y la ingeniería del proyecto son cruciales para que los cimientos de esta promesa del litio sea una realidad.

María Laura Torrico Ramos
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