Nuevos impuestos a la comida chatarra: ¿Es la solución a la obesidad infantil en México?

Nuevos impuestos a la comida chatarra: ¿Es la solución a la obesidad infantil en México?

Los nuevos impuestos a la comida chatarra no parecen ser la solución, ya que las familias más pobres son las más afectadas, sin embargo, si se ven favorecidas las grandes compañías de comida chatarra. 

Las enfermedades crónicas, en su mayoría provienen de una mala alimentación. En el caso de México, ocupa el primer lugar en obesidad infantil y 2º en obesidad del adulto a nivel mundial . De acuerdo a la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición, mejor conocida como ENSANUT, el 37.9% de los niños y  niñas de 5 a 11 años, ya padecen sobrepeso u obesidad. Los estados con mayor porcentaje de niños con sobrepeso u obesidad son: Veracruz, Quintana Roo, Colima, Sonora y Tabasco.

Una de las principales causas de la obesidad infantil deriva de la “comida chatarra”, ya que es de fácil acceso y a veces más barata que la comida saludable. Por ello algunos legisladores han propuesto incrementar el impuesto a las bebidas azucaradas y a los alimentos “chatarra”. 

En México, las familias mexicanas gastan el 30% de ingreso familiar en “comida chatarra” 10% en refrescos, 30% alimentos altos en azúcares y grasas. Es importante mencionar que un mexicano consume 163 litros de refresco al año. El estado de Chiapas es el principal consumidor de refresco a nivel nacional y posiblemente a nivel mundial. 

[content-wide]Alimentarse no es solo comer, implica un consumo adecuado de nutrientes[/content-wide]

La comida chatarra son todos aquellos alimentos con bajo aporte de nutrientes, pero son ricos en azúcar, grasa y sal, las cuales se absorben rápidamente en el cuerpo, de acuerdo a la Procuraduría Federal del Consumidor “Profeco”, algunos ejemplos son: Las papas fritas, bebidas azucaradas como refrescos, jugos y leches saborizadas, golosinas, pasteles y bizcochos, helados y comida rápida como hamburguesas, pizzas y hot dogs. Todos estos alimentos tienen las características que son alimentos procesados y se añaden saborizantes y colorantes artificiales para promover su consumo.

La comida chatarra, causa de forma directa enfermedades crónicas como la obesidad, diabetes, hipertensión, problemas en el perfil de los lípidos y algunos tipos de cáncer. Por ello, se ha iniciado su regulación para disminuir su consumo por parte de los niños y niñas mexicanas. 

En México, el 37.3% de la población se encuentra en situación de pobreza laboral, lo que equivale a 47,145,658 personas que no cuentan con los suficientes ingresos para cubrir con la canasta básica. Sin embargo, las familias mexicanas más pobres invierten 2.32% de sus ingresos en la compra de refrescos y 4.80% a alimentos procesados como galletas, pan dulce y bizcochería, lo que equivale a $2,366 mensuales. Estos dos rubros, son considerados parte de la canasta básica. 

En 2014, se implementó el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) de 1 peso por cada litro de bebidas azucaradas, el cual ha aumentado, en el paquete económico de este año 2020 el IEPS fue de 1.2705 por litro. También se implementó una propuesta que prohíbe la publicidad en televisión de “comida chatarra”, el uso de juguetes, concursos y coleccionables dirigidos al público infantil. En caso de no cumplir con las reglas, las empresas pueden ser multadas. 

Otra importante medida es la prohibición de estos alimentos en las escuelas primarias y secundarias, sin embargo aún el 94% de ellas las vende, ya que la Secretaría de Educación Pública permite la venta de bebidas azucaradas como jugos en las cooperativas escolares, las que no tienen ninguna regulación. 

México es un país consumista y la obesidad debe ser atacada con educación

Sin embargo, la comida chatarra tiene un amplio éxito en el mercado mexicano, ya que se encuentra entre las industrias que más dinero generan en México, por ello no es de extrañar que 1 de las 8 empresas más poderosas en la industria de “comida chatarra” una sea mexicana. Las empresas que dominan este imperio de comida ultra procesada son: McDonald ‘s, Burger King, Starbucks, Coca-Cola, Bimbo, Nestlé, Kellogg y Pepsico. La clave del éxito de estas cadenas es su rapidez de expansión y renovación, y manejan publicidad que introduce de manera sutil sus productos a la vida diaria y su alto nivel de adicción al azúcar por parte de los menores de alrededor del mundo.

Actualmente en México, se ha implementado el nuevo etiquetado por sellos en la “comida chatarra” y su prohibición en Tabasco y Oaxaca, pero no parece ser la solución a la obesidad infantil. Se estima que los impuestos a las bebidas azucaradas aumenta un 300% ($5 pesos por litro mayor al $1.2 pesos por litro previo). En cambio en los alimentos con alto porcentaje de calorías aumentará el impuesto a 25% comparado con el 8% previo. 

Los impuestos parecen no ser la solución. A modo de ejemplo, en Italia en 2015 se reformularon estos productos con disminución del 20% de grasas saturadas, 29% menos de azúcares y aumentaron 150% la fibra, esta medida disminuyó 13% el porcentaje de grasa en niños del estudio, se espera que esta medida sea aplicada a toda la unión europea. 

Es importante comprender que los patrones de alimentación dependen principalmente de la educación familiar, ya que los niños aprenden el estilo de alimentación de los padres. A quienes debería ir enfocada la educación alimentaria para atacar de frente la obesidad infantil.

Ahora solo nos queda preguntarnos, ¿los nuevos impuestos son la solución a la obesidad infantil en México?, o tendríamos que optar por la reformulación de los alimentos para mejorar su composición nutrimental y promover la educación alimentaria. 

Paola Cruz-Cruz
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