Quinua: El grano de oro de Bolivia

Quinua: El grano de oro de Bolivia

Bolivia, la nación de granitos de oro, de herencia ancestral y esperanza económica, la quinua o quinoa, es un superalimento que está por revolucionar los hábitos alimenticios en el mundo entero.

La quinua es una planta cultivada hace miles de años atrás, utilizada por civilizaciones andinas como los incas y los tiahuanacotas, de todos los granos andinos es el más versátil en cuanto a los usos medicinales y culinarios. 

Con más de 3,000 ecotipos, Bolivia tiene la exclusividad en producción de quinua real, la cual tiene 18 ecotipos, además tiene el 31% de la participación mundial de las exportaciones de quinua por detrás de Perú, siendo los principales destinos Estados Unidos, Alemania, Francia y Canadá.

En Bolivia se cosechan entre 550 y 900 kilos de quinua por hectárea cultivada, si bien las hectáreas cultivadas subieron en la última década de 90 a 115 mil, la productividad de estas tierras se vio afectada por la sobreexplotación de los suelos. 

La producción anual oscila en 63 mil toneladas al año, de las cuales se exporta 37 mil es decir más del 50% del total de la producción nacional, es uno de los productos más exportados, sin embargo, el precio internacional bajó en 75% desde su pico en el año 2014, en el cual se cotizaba 8,000 dólares por tonelada, en la actualidad el valor de cada tonelada es de 2,000 dólares.

Normalmente se lo considera parte de los “superalimentos” bolivianos ya que es la única planta que contiene todos los aminoácidos esenciales, rica en fósforo, potasio, magnesio y calcio, además de contener del 14% al 23% de proteína por cada 100 gramos, porcentaje mayor con relación a otros cereales como el trigo, maíz y arroz.

La quinua es una gran fuente de fibra y es un alimento que ayuda a prevenir enfermedades como el cáncer, diabetes y males cardiovasculares, retrasa la oxidación del cuerpo y fomenta el desarrollo del cerebro.

Este maravilloso alimento es producido exclusivamente en el altiplano boliviano en los Estados de Oruro y Potosí, entre el Salar de Uyuni y el Salar de Coipasa, albergando la mayor producción mundial de quinua real del mundo, en este sentido más del 75% de toda la producción está concentrada en 3 variedades, siendo estas además, las más demandadas por el mercado internacional, la quinua blanca, la phisanqalla, y la pandela.

La quinua es un producto estratégico para la seguridad alimentaria de Bolivia, sin embargo, una de las debilidades que enfrenta el país sigue siendo en términos de capital humano reflejado en los niveles de productividad del país, siendo que en Perú cuesta un dólar producir un kilo de quinua, sin embargo, en Bolivia cuesta 15 Bs (2.2 USD) por kilo de quinua.

El precio actual del quintal de quinua se comercializa entre 230 y 600 Bs (33 y 86 USD) sin embargo detrás de este precio existe todo un impacto económico-social para los agricultores detrás de la producción de este mágico alimento.

Durante el aumento del precio de la quinua entre el 2013 y 2014, los ingresos percibidos por los agricultores los ayudó a garantizar el acceso a créditos, el acceso a mano de obra y maquinaria adicional, aportando a la productividad. 

También las condiciones alimentarias de los agricultores mejoraron gracias a los ingresos de la quinua, según reportes de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), partiendo de la base integrar este cereal a su consumo, de 2 a 5 días a la semana.

La naturaleza nos da muchos y variados alimentos, nosotros hacemos con ellos el platillo más exquisito

Entre los departamentos de Oruro y Potosí se tiene más de 2,000 familias que se dedican al cultivo de la quinua y a su vez estos generan por familia aproximadamente entre 1,500 y 2,000 dólares al año, ingresos que se vieron fuertemente reducidos después de la caída de precios de este producto.

Este grano representa una oportunidad para el país no solo en términos de exportaciones sino en requisitos para alcanzar serias mejoras en materia de seguridad alimentaria y malnutrición que aqueja a Bolivia, una reducción en la pobreza de la salud, para esto es necesario la introducción de este grano a la agroindustria, una propuesta que busca alcanzar el máximo potencial y eficiencia para la producción de un grano que podría significar una mejor calidad de vida no solo para los bolivianos sino para los consumidores mundiales.

Así mismo este grano trae consigo la prometedora oportunidad de integrarse al ecoturismo una de las nuevas matrices de la economía sostenible que el país podría explorar, para ese propósito el Instituto de Seguro Agrario (INSA) instauró “La Ruta de la Quinua”, un recorrido de más de 1,000 kilómetros entre los departamentos de La Paz, Oruro y Potosí, incluyendo al Salar de Uyuni, el cual tenía el objetivo de difundir conocimiento sobre los sistemas de cultivo de quinua y su cultura ancestral. 

Esta ruta empieza en el Estado de La Paz en la planta de procesamiento del cereal en la ciudad de El Alto, posteriormente se prosigue por Patacamaya donde se exponen parcelas de investigación, se continúa hacia Oruro a la población de Pan Duro donde se observa el trabajo de los productores sobre la producción de quinua orgánica, sucesivamente se llega a la población de Quillacas y Salinas de Garci Mendoza donde se tiene la degustación de platos elaborados a base de quinua.

Finalmente se llega al Salar de Uyuni y al Salar de Coipasa donde se aprecian los cultivos sobre una planicie blanca y se presencia el ritual de permiso para el ingreso de visitantes, se concluye en la feria ecológica donde se puede degustar platos de quinua en diversas presentaciones como pizzas, cervezas, barras energéticas, pasteles, entre otros.

Dentro de la variedad de platos se tiene la tradicional sopa de quinua, platos fuertes como el Risotto de quinua, pollo al horno con quinua, también postres como Budín de quinua, galletas de quinua, debido a su versatilidad se puede sustituir desde pan, pastas hasta carne. 

Sin duda la quinua como le llamamos, no es solo el grano de oro de Bolivia sino el grano de esperanza para el desarrollo del país, honrando un regalo de la riqueza cultural, que viene con el desafío de llevarlo por a la senda sostenible y el desarrollo.

María Laura Torrico Ramos
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