Ser emprendedor en tiempos del COVID-19

Emprender sin miedo al fracaso, aun cuando se crea que todo está en contra al vivir con miedos y en tiempos de crisis.

La historia de una maestra:
en cuarentena, cambié los salones por la cocina

Cuando comenzó COVID-19, solo estaba preocupado por la salud de mis seres queridos, pensé que era la única forma en que esta enfermedad podría perturbarnos, pero no pensé que cambiaría por completo mi vida, mi persona y mis puntos de vista.

Como maestra en el nivel secundaria, en lo personal me vi afectada, ya que la institución para la cual trabajo tomó la decisión de realizar un descuento a las colegiaturas de los estudiantes como apoyo financiero a los padres de familia en lo que la economía se reestablece y con ello viene una segunda decisión y es la de disminuir en un 10% los salarios de todo el personal, pues se dio una reducción de la asistencia de los estudiantes obligada por la cuarentena establecida en todo el país y el terrible miedo de adquirir el virus, por otro lado, la administración de la escuela había tomado diversas decisiones que en una u otra forma nos afectaría a todos, como iniciar las clases virtuales para poder seguir con la secuencia de las actividades académicas y que el ciclo escolar no se perdiera.

Estaba seguro de que un maestro en nuestro país es la profesión más confiable y no la amenaza

Lo anterior, hizo que buscara nuevas formas de ingreso económico a mi hogar y a adaptarme a la situación por la que el país está pasando, buscar nuevas maneras que ayudaran a completar los gastos que eran solventados con lo que me descontaron en mi trabajo. Fue así, que en una plática con mi mamá sobre esto le dije que quería iniciar un negocio que disfrutara y en donde tuviera una posibilidad de negocio en estos momentos, entonces ella me ofreció darme 4 de sus recetas favoritas de los postres que como familia disfrutamos mucho y que también son muy comunes en nuestro entorno, tales como; panqué de zanahoria, pie de queso, carlota y flan napolitano, es así como decidí que era buen momento de iniciar mi propio negocio a pesar de esta crisis económica que el país está viviendo, decidí nombrarlo “Aquí y ahora”, justo porque siempre hay que estar presentes en el momento que estamos viviendo, justo porque es ahora cuando tienes que actuar y salir adelante,  y  también porque en tiempos complicados un poco de dulce siempre cae bien, sana a corazones preocupados, y más si se disfruta en la compañía de la familia, de tus seres queridos, amigos o incluso de ti mismo. 

Antes de invertir en mi nuevo negocio, inicié una promoción de los productos entre amigos y familiares más cercanos, principalmente vía Instagram, Facebook y WhatsApp, ya que actualmente considero que estos son el mejor canal de venta, y por las circunstancias es el único método de comunicación rápida y segura para todos. Como vi que se acercaba el día de las madres, pensé que era buena fecha para disfrutar de un postre, llamó tanto la atención con mis amigos, que decidí ir al supermercado para comprar todos los insumos necesarios para la producción, galletas, margarina, leche condensada, leche evaporada, limones, moldes, huevos, entre muchas otras cosas. Invertí aproximadamente $2,000, ya que tenía un pedido previo de 40 postres, y fue entonces que el 9 de mayo el horno de mí casa no paró ni un segundo, la verdad no podría creer la aceptación de todos pues jamás en mi vida había horneado tanto y a ese paso, al terminar el horneado dejé pasar unas horas para que se enfriaran y así poder empaquetarlos, ponerles un sticker que previamente había hecho con el nombre de mi negocio junto con mi número de teléfono para que me pudieran identificar más fácilmente. Había en mi una mezcla de alegría, incredulidad, y emoción por el éxito del inicio de mi proyecto. 

Comprendí que lo más importante en una crisis no es ahorrar, sino continuar gastando para que el dinero siga circulando

Para mí es muy importante en este punto tener un ganar – ganar en mí negocio, entendiendo que todos estamos pasando por situaciones complicadas económicas y esto hace que las personas tengan menor capacidad de compra y cuidan más de su dinero, es por ello que decidí que los precios de mis productos fueran accesibles para todos unificándolos en $100 por postre, con un costo de producción de $40,  y dándole el plus de la entrega a domicilio sin costo adicional, ya que la ciudad donde vivo es relativamente pequeña, pero entendiendo perfectamente que esto iba a hacer más atractivo el negocio, y así fue. 

Actualmente tengo ya un mes con la producción y he vendido más de 150 postres, lo que significa que he recibido $15, 000 con una inversión total de $6,300 y una ganancia de $8,700.  Por ahora, estoy vendiendo por semana un aproximado de 8-10 postres entre la diversidad que tengo y estoy muy orgullosa de que lo que inició con una pequeña idea no sólo me ayudarán con la problemática actual, si no que ya tengo un negocio constante y hoy día estoy ganando un poco más con este proyecto personal. 

El Covid-19 nos ha dejado grandes lecciones de vida, nos ha enseñado cosas no solamente en el ámbito de la salud, nos ha hecho más empáticos, cada día más humanos, trabajando en equipo, y siendo solidarios con nuestro país y los nuestros; también en lo personal nos enseñó bastante, pues vivimos un proceso de adaptación constante y de incertidumbre de no saber qué sucederá con nuestra economía y con nuestros trabajos. Sin embargo, tener un negocio propio, me mantiene mucho más tranquila en lo que a ingreso económico se refiere.  Creo que es muy importante darnos la oportunidad a nosotros mismos de experimentar, ser lo suficientemente valientes para lanzarnos al camino que nunca antes habíamos recorrido, para darse cuenta de lo capaz que cada uno es cuando se atreve a salir de su zona de confort. Y fue así como me di cuenta de que las grandes oportunidades, surgen en las grandes crisis y que puedes salir ganador en esta nueva realidad que estamos viviendo.

La crisis me ha dado mucho y me ha enseñado a nunca rendirme

No hay que tener miedo a una situación económica de este tipo, simplemente hay que tomar acción para dejar fluir la economía sin ahogarse, esperando que las condiciones laborales se regularicen lo más posible, ya que no es factible todavía predecir lo que ocurrirá, sin embargo, sea cual sea la realidad de mañana, el hoy está siendo solventado con entereza, con decisión y sobre todo con una actitud positiva de lucha constante y ver un futuro más prometedor. Considero que las cosas no serán como siempre han sido, pero si serán como cada uno determine que sea pues cada uno construye su propio futuro. 


Cinthia Morales Guillén



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