“YA NO TE AMO”, QUE SIGUE Y CUÁNTO CUESTA

Tomar la decisión de enfrentar un divorcio no sólo implica tener en cuenta cuánto cuesta económicamente sino emocionalmente también.

“Ya no te amo”, en ese momento supe que mi matrimonio, que había durado 16 años, estaba llegando a un punto sin retorno.

Durante muchos años mantuve la imagen de un matrimonio perfecto ante todos, e incluso llegó a ser tan grande la realidad alterna que creé, que comencé a creerme las mentiras que inventaba para no perder aquella imagen, pero cuando la verdadera realidad se me estrellaba en la cara el shock y los problemas eran cada vez peores.

Las faltas de respeto, la falta de intimidad y la apatía fueron factores determinantes para tomar la decisión que lo mejor era separarnos.

Aún a pesar de tener dos hijos pequeños con él, tenía la seguridad que el trauma que les estaba generando a mis hijos, al vivir dentro de un matrimonio disfuncional donde los gritos, los pleitos, la falta de respeto, los llantos, humillaciones, estaba marcando su vida y generándoles una idea muy equivocada de lo que debe ser un matrimonio sano, basado en respeto, amor y apoyo mutuo.

Desde el momento que él se fue, estuve consiente que yo debía tomar terapia, ya que el estado de shock en el que me encontraba, porque finalmente él tomó sus cosas y se fue, era muy tormentoso y sabía que sin ayuda profesional no iba a poder tener la claridad para enfrentar un proceso de divorcio legal.

El proceso de terapia al fin llegó a mi vida

Existen muchas etapas durante una separación y una de las etapas e incluso una de las más dolorosas es en donde crees que, o toda la culpa la tienes tú o toda la culpa la tiene él, de alguna u otra forma quieres establecer quién es el villano y quién es la víctima, para que al final quien haya sido el culpable sea señalado y condenado.

Cuando al fin comencé con mis terapias, una de las primeras cosas que aprendí fue, que en un matrimonio nadie tiene la culpa de nada, más bien es necesario reconocer que existe una responsabilidad compartida. Al momento de decir “si acepto”, aceptamos el 50% de toda la responsabilidad que implica mantener un matrimonio sano. Es decir, asumo mi responsabilidad y me hago cargo de mis acciones.

Entré en una etapa de reconocimiento que me permitió tener una visión más clara y sana de todo lo que había afectado a mi matrimonio, de todo lo que había hecho y dejado de hacer con mi 50% y lo que él había hecho y dejado de hacer con su 50%. Esto me ayudó mucho ya que deje de ser la víctima y no caí en sentir la desgracia de ser la villana. Por lo tanto, ya tenía las herramientas necesarias para poder hablar con él y llegar a un acuerdo para arreglar nuestro matrimonio, darnos otra oportunidad y quizás vivir felices para siempre.

Pero al tomar conciencia de los acuerdos a los que yo quería llegar, grande fue mi sorpresa porque:

  • Primero: no vivimos en ningún cuento de hadas, por lo tanto el vivir felices para siempre es un trabajo constante que no se genera por arte de magia.
  • Segundo: el concepto felicidad para toda la gente tiene una definición diferente. Y 
  • Tercero: Para arreglar un matrimonio ambas partes tienen que estar conscientes de la responsabilidad que tiene cada uno y comprometerse.

Por lo tanto, después de dos años de habernos separado, le propuse a mi ex la posibilidad de darnos otra oportunidad. Él definitivamente no tenía ningún interés de enfrentar el 50% de la responsabilidad que le correspondía. Entonces no había más por hacer y por consecuencia le pedí el divorcio.

Trámite de divorcio

En México existen varios tipos de divorcios: Divorcio voluntario, divorcio por mutuo consentimiento, divorcio sin el consentimiento de alguna de las partes, divorcio incausado, y divorcio exprés. Cada uno tiene un procedimiento distinto y el costo en algunos es muy elevado ya que el trámite es mayor. Por lo tanto, divorciarse en México tiene un costo entre $2,500 y $20,000 pesos.

Nosotros decidimos que sería un Divorcio Voluntario. En primer lugar tuvimos que elegir a un abogado que nos guiará en este procedimiento. Sus honorarios fueron de $8,500 pesos, el sería el encargado de todo, desde gestionar las actas de nacimiento solicitadas ($110 pesos cada una) hasta estar pendiente en el tribunal para que la orden de sentencia fuera emitida por un juez, y posteriormente nos avisase qué día tendríamos que comparecer frente al juez para ratificar la decisión que ya habíamos tomado, este procedimiento administrativo tiene un costo de $1,450 pesos. 

Durante este proceso debimos tomar muchas decisiones como por ejemplo: la pensión alimenticia que les corresponde por ley a mis hijos, la patria potestad de los mismos, el tiempo y días en los que el padre tendrá la oportunidad de convivir con ellos, llegamos a la decisión que él cubriría la mayoría de los gastos que involucran el bienestar de nuestros hijos como son: la colegiatura de la escuela, renta de la casa, servicios médicos, servicio de internet y todos los gastos que se generan a principio de cada ciclo escolar. Es importante mencionar que en estas cláusulas es necesario establecer cualquier tipo de decisión que se quiera tener asentada y respaldada legalmente.

Debe de haber un depósito de tres pensiones establecidas ya que la ley ampara a la madre por cualquier percance que surja y debe ser depositado y comprobado en una cuenta de débito que queda ligada a este procedimiento legal y la cual puede ser revisada por el juez en cualquier momento para corroborar que está siento puntualmente depositada la pensión alimenticia establecida.

Todo este procedimiento tardó aproximadamente tres meses, yo tuve que ir al juzgado tres veces, una para ratificar, otra para cobrar el cheque de la pensión de tres meses y la última para recoger el acta de sentencia de divorcio. Posteriormente tuve que llevar esta sentencia al registro civil correspondiente, pagar $350 pesos para solicitar el acta de divorcio. Esta duró aproximadamente dos meses en ser emitida. 

Mi etapa final

Aunque mi proceso de terapia duró poco más de tres años, debido a que la sanación que elegí tener fue mucho más profunda y renovadora, en el momento de firmar mi divorcio sentí que daba por terminada una etapa bonita pero que se convirtió poco a poco en tormentosa. Fue necesario perdonarlo a él pero sobre todo perdonarme a mí, entendí que elegir pedir ayuda en el momento correcto en ningún momento es motivo de debilidad e incapacidad, al contrario una ayuda correcta en el momento correcto puede encauzar nuevamente el río desbocado.

Mi terapeuta me dijo en una ocasión: “a medida de que tu estés bien tus hijos estarán bien”, hoy después de siete años puedo confirmar que esa afirmación es totalmente correcta y que ahora mis hijos están viviendo una vida sana en un ambiente sano, con una mamá sana, y con la posibilidad de ver a su papá las veces que ellos lo deseen.

Durante esta nueva etapa de mi vida me hice responsable de pagar mis propios gastos y tuve que convertirme en muy buena administradora tanto de dinero como de mi tiempo. Los honorarios de la terapia ($1,500 pesos mensuales), la mensualidad del Cross ($650 pesos mensuales), la renta de mi línea de celular ($500 pesos mensuales), la renta del local de mi negocio ($1000 pesos mensuales) y mis gastos personales fueron los gastos que he tuve que considerar pagar mensualmente de manera fija en ese entonces.

Mi tiempo de aprendizaje no se ha terminado, la vida me ha dado la oportunidad de obtener ganancias de todo lo que he vivido, aprendí a quererme desde lo real y sé que quien se integre a nuestras vidas será solamente un condimento y no un complemento.

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